Archivo para Arte Contemporáneo

De regreso, una vez más…

Posted in Arte Contemporáneo, Artes, Cine, Danza with tags , , , , , , , on enero 28, 2012 by deepfocusmagazine

Ha pasado mucho tiempo y numerosas cosas. Aunque se trata de una entrada breve, que sea para devolverle un poco de vida a esta página, bastante olvidada en el transcurso de unos meses.

Primero, le agradezco a Josh Bernhard por ligar esta página con su cuenta de Twitter luego del artículo escrito en torno a Pioneer One; a Sean Hartter, con quien tengo una entrada pendiente pero ya es un seguidor de Reloj Makech y, sobre todo, a quienes no han dejado de visitar la página y más a quienes se han afiliado a los contenidos que van apareciendo en ella.

No es fácil mantener un lugar con estas características, del que se ha preguntado “¿Cuántas personas escriben en él?” “Como que es un blog medio raro… ¿no?” “Siempre son cosas de las que casi nadie habla…” entre otras, pero a medio camino de la intuición, la curiosidad y una buena porción de mera suerte, así se publicó una entrada de Ron Mueck cuando apenas se estaba organizando la exposición en Monterrey, a principios de 2011 y en 2008 se habló de Jason De Caires Taylor, cuyos registros en video hoy son una cortinilla de Canal Once… algo está funcionando bien.

Pero cuando se trabaja a solas, guiado como a palos de ciego, es difícil saber si se está siguiendo el camino apropiado, que en este caso específico es única y exclusivamente el del lector

Ya que no se trata de un trabajo con remuneración económica, sino el placer de escribir para convidar al lector interesado, así como editar para que la presentación sea tan decorosa como quepa, sí, es un hecho: Reloj Makech está muy lejos de morir. En el caso de que así parezca, sintonicen sus redes sociales, porque la vida diaria es la que determinará que las pausas sean cortas o extensas, pero esta página, los alientos que la sostienen, se mantendrán hasta que ya no quede más razón ni vida para continuar con el proyecto.

Así las cosas, para recibir a los recién llegados y animar a quienes regresan, una pequeña cucharada de ritmo y buen sabor con dos videos que considero mis muy personales favoritos.

Gracias por seguir aquí.

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Josh Bernhard y hacia Pioneer One, el ciberespacio capitulado II

Posted in Artes, Autores, Ciencia Ficción, Cine, Historia, Nigel Kneale, Quatermass Experiment, TV with tags , , , , , , on septiembre 3, 2011 by deepfocusmagazine

A través de Pioneer One, de manera harto paradójica, Josh Bernard revisitó uno de los clásicos más importantes de la ciencia ficción británica que a largo plazo redefinió el esquema de la producción para televisión: The Quatermass Experiment.

Primer título importante producido por la BBC, The Quatermass Experiment fue uno de los hitos que —aunque poco se ha hablado formalmente de ello— se copió y transmutó en una de las referencias indispensables para el tratamiento de historias de ciencia ficción, a propósito de la llegada de vida extraterrestre inteligente capaz de infiltrarse en el modus vivendi humano sin ser percibida.

Por ejemplo, apenas un año después de la adaptación para el cine (The Quatermass Xperiment, Val Guest, 1955) tras el éxito de su transmisión por tv, en Estados Unidos se estrenó La invasión de los muertos vivientes (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956), tratamiento del que sobrevive la reacción de un grupo de humanos conscientes de la presencia de vida alienígena, excepto porque la narración se enfoca en la reacción de este encuentro en el contexto de un poblado pequeño, mientras en la versión original participa de primera mano el científico titular, Bernard Quatermass.

El argumento narra cómo el doctor Quatermass, tras enviar al espacio la primera nave tripulada por humanos, busca explicación a la pérdida de contacto con el aparato para después recuperarlo pero solo con uno de los tres astronautas que lo abordaron. De hecho, cuando se examina al viajero, presenta cambios en su estructura celular que anuncian una metamorfosis iniciada durante la desaparición de la nave.

Así, en una vena muy similar a la aportación de Nigel Kneale, guionista y creador de la serie, Josh Bernard presenta Pioneer One.

A la vuelta del Siglo XXI

¿Por qué sería paradójica la semejanza entre Pioneer One y Quatermass? Porque el realizador de la primera quizás se vuelva pionero de una forma de producción independiente con la que finalmente se demuestre la efectividad de internet como plataforma de distribución, con reglas, como en su momento fue innovador Kneale al demostrar que el nuevo medio de aquél entonces no era limitación para relatar una buena historia. Además, el parecido de sus narraciones.

Sin demeritar el trabajo de Bernard, mientras buena parte de la ciencia ficción de los años 50 mostró la cara de la paranoia estadounidense —debida en muy buena medida a la cacería de brujas macartista— y casi toda la producción del género se orientó por ella como metáfora del miedo hacia la «amenaza comunista», la inspiración de Kneale pasó al olvido y el desconocimiento masivos.

Pioneer One funciona como un homenaje hacia su trabajo, aunque se actualiza con ideas propias del joven autor, quien además revela una particular maestría para dominar el género con una premisa que ensambla hábilmente preocupaciones del anglosajón contemporáneo.

Durante una noche, desde diferentes puntos en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, se avista la presencia de un objeto cuya caída primero es confundida con una estrella fugaz y después un misil arrojado por terroristas, ya que el objeto emite radiación y contamina tanto población como territorio de Edmonton. De inmediato se envían fuerzas especiales supervisadas por agencias gubernamentales para determinar la causa, pero en el lugar del impacto encuentran una cápsula tripulada por un joven quien viste un uniforme espacial de la Unión Soviética, habla ruso y la documentación consigo explica que proviene de una misión para colonizar Marte, donde nació en los años 80.

A partir de ese momento comienza una suerte de carrera contra el tiempo cuyo propósito consiste en determinar la naturaleza del fenómeno que cae en manos de dos agentes de seguridad nacional. Muy a la manera de la dupla Mulder/Scully en Los archivos secretos X, Tom Taylor (James Rich) y Sofie Larson (Alexandra Blatt) primero intentan resolver el enigma, pero nada consiguen hasta que se respaldan en la supervisión del científico Zachary Walzer (Jack Haley), cuya participación se vuelve decisiva para encontrar evidencias ante el silencio del muchacho.

Sin embargo, justo cuando podría confundirse con un refrito de la producción de Fox Television, mirando con cuidado surge una semejanza remota y muy sutil con otra serie de televisión británica: Zafiro y Acero (Sapphire and Steel, 1979), los agentes paranormales encargados de resolver disturbios en tiempo y espacio, dado el carácter de los personajes al igual que la tensión afectiva entre ellos, sin tocar siquiera de lejos el contraste creyente/suspicaz que predominó entre Mulder y Scully. Solo por eso, la dinámica de la narración gana en efectividad, al tiempo que hace un guiño para el aficionado al género.

Expectación a la vuelta de la esquina

Pero lejos de rememorar series originales por falta de creatividad, desde el primer episodio Pioneer One logró algo que se habría considerado casi imposible desde sus días de producción en 2010, hasta el último capítulo producido a la fecha: 3,170,095 descargas.

Ya que la mayoría del material presentado en Vodo.net se encuentra en proceso de producción, salvo si se trata  de una sola exhibición o un largometraje, los títulos dependen por completo del apoyo de los visitantes para recaudar los costos de producción a través de donaciones.

Bien mirado, equivale al costo de la taquilla en una película, una porción de la tarifa por el servicio de televisión en cable o algún servicio de transmisión exclusivo, por ello el apoyo recibido por este título es admirable, aunque de ninguna forma inesperado.

Proyectado como un trabajo en seis entregas de media hora para la primera temporada, cada uno de los episodios que la componen ha logrado mantener al espectador pegado en el borde de sus asientos. No le pide un cabello a una sola de las producciones más costosas de la televisión contemporánea, pese a la austeridad de la producción, que cuando se trata de locaciones, utilería, vestuario y efectos, es increíble la diferencia que pueden hacer en el manejo de recursos, a la vez que cambian y provocan cuestionamientos de fondo en torno a estereotipos y clichés hollywoodenses.

Todavía en el cuarto capítulo, faltan dos entregas, mismas de las que el quinto capítulo ya debe estar próximo a aparecer, con un epílogo en la cuarta emisión donde se refleja el entusiasmo del reparto, al igual que el apoyo recibido por el proyecto en su totalidad.

Ya en esas, ante el posible suspenso de Pioneer One, deténgase a pensar un momento y pregúntese: ¿daría ese dinero que paga a los piratas para promover cine y televisión independientes? Porque en estos momentos se está considerando la posibilidad de transmitir la totalidad de la serie entre los competidores de la televisión tradicional. Imagine lo que pasará cuando cristalice el proyecto Google TV.

Por eso Vodo.net tiene todas sus esperanzas puestas en este proyecto, porque con él habría un cambio definitivo en el mundo de la televisión e internet.

Hasta la próxima.

El semillero de gobelinos

Posted in Animación, Arte Contemporáneo, Artes, Autores with tags , , , , on julio 12, 2011 by deepfocusmagazine

Gobelins, la escuela de animación que se abrió paso en Europa desde 1975, en el transcurso de los últimos cinco años se ha colocado entre la crema y nata de la comunicación visual del mundo.

Desde los programas académicos entre 2005-2007, año con año Gobelins presenta cortometrajes en cuya galería destacan nuevos talentos que despuntan por un abierto despliegue de innovación y experimentos formales que infunden más vida en el ámbito de la animación.

Cuando no es así, hay casos de autores que dan indicios de empujar el campo con iniciativas formales y narrativas en un futuro no muy lejano.

El cierre de fin de ciclo que recién ha deslumbrado este año corresponde a Who’s Afraid of Mr. Greedy?, una auténtica maravilla a la que bastan apenas cuatro minutos y medio para sobrecoger a cualquiera, interesado o no en el mundo de la animación.

Sachiko Kodama, detrás del efecto Pigmalión

Posted in Arte Contemporáneo, Artes, Autores, Ciencia, Escultura with tags , , , on mayo 18, 2011 by deepfocusmagazine

En la mitología griega hay una de pocas referencias en torno a la creación escultórica y la formación de un lazo afectivo con la obra conjurada por el autor.

Pigmalión, rey y artista, en algún punto de su vida renuncia a la búsqueda de la mujer perfecta por lo que decide refugiarse en la escultura, de donde emerge Galatea, obra cuya fidelidad y realismo cautivan al soberano hasta el punto de enamorarse de su propia creación. Afrodita, testigo de este episodio, se apiada de él y le concede la oportunidad para amar a Galatea con vida propia.

Tras la mecánica de la escultura se esconde, al menos en la contradicción explícita que representa el trabajo con un objeto inanimado, la necesidad de que éste refleje por sí mismo vitalidad propia, autónoma, intrínseca a la capacidad del artista para que del material se proyecte aquello que sin voluntad ni ojo del creador habría sido quizás accidente u otro elemento de la naturaleza.

Pese a ello, el sueño de una «escultura viva» ha sido constante a lo largo de la humanidad, ya que parte de la noción correspondiente a un autómata sería tanto adquisición como dominio de un recurso para lograr el movimiento de objetos inertes, hoy atribuido y focalizado en androides y robots.

Así, en medio del eterno debate y búsqueda de nuevos materiales con que seguir incidiendo en la realidad, Sachiko Kodama, originalmente investigadora en el ámbito de la física, coincidió con una propuesta personal para experimentar en torno a la aparición del ferrofluido, sustancia aceitosa impregnada en partículas metálicas susceptibles a corrientes magnéticas, cuyo diseño procedía de la NASA.

Su investigación consistió en probar la capacidad del material para adaptarse a los cambios inducidos por un conjunto de estímulos externos y, del entorno de las ciencias duras que se percibiría estéril, sin imaginación ni recursos expresivos para producir un ápice de belleza, Kodama pasó de las ciencias a las bellas artes.

Ron Mueck, muecas de un realismo exacerbado

Posted in Arte Contemporáneo, Artes, Autores, Escultura with tags , , , on marzo 23, 2011 by deepfocusmagazine

El hiperrealismo es una de las tendencias más delirantes de las que se haya llevado registro en la historia del arte. En líneas generales, actúa como apelación al enigma de la existencia.

Por un lado plantea la maestría del ejecutante respecto al dominio de una técnica que, a su vez, registra con minucia espectacular cuanto pretende duplicar de una referencia —la mayoría de las veces anatomías humanas o entidades orgánicas cuya sola existencia es en sí misma motivo de asombro—, pero en el proceso de creación lleva ya inscrita una forma de cuestionamiento, así como una abstracción flotante, indefinida, dado que parte del proceso estético de estos trabajos —cualquiera de los que pertenecen al ámbito hiperrealista—, provocan el efecto de una obra congelada en el tiempo. De una criatura desencajada del flujo normal de la naturaleza que, además de perturbar, fascina por un efecto mórbido de rompimiento.

Aunque fue un movimiento con una generación de representantes, en realidad era una población pequeña, en parte porque para el momento de su aparición el privilegio se concedía a las obras abstractas, en parte porque la ejecución en esta vertiente implica una pasión maníaca por la perfección técnica, misma que pondría en cuestión cuál de los elementos de una obra tiene mayor importancia: si el perfil obsesivo del autor haciendo un despliegue impresionante de habilidades o la pieza en sí misma, cuyo contenido debería desprenderse de todo aparato montado para asombrar a un espectador hipotético, sea cual fuere su propósito.

El hiperrealismo, con el paso del tiempo, perdió su vigor en calidad de escuela/movimiento, ya que la recuperación de las escuelas clásicas no estaban cuestionadas como referencias directas para el desarrollo de un estilo ni la capacidad para proveer a un autor de las herramientas indispensables para desarrollarse.

No obstante, pese a la dificultad profesional, así como el riesgo estético de una propuesta hiperrealista, goza de cierto prestigio y admiración. En la actualidad la obra de uno de los mayores ponente contemporáneos de este movimiento ha llegado a México: Ron Mueck.

Espectacular a más no poder, Mueck debutó en Monterrey en las instalaciones del MArCo (aunque ya había expuesto en 1999) con la primera exposición individual que presenta once de sus trabajos en gran formato, y desde los preparativos de la curación fue un montaje sin precedentes en la historia del museo: el uso de una grúa para introducir a «La bebé», tras haber desmontado la ventana del piso superior, hasta la disposición de la obra bajo el ojo vigilante del escultor.

Pese a que el autor no asistió a la inauguración de su muestra, la presencia de Mueck en México es uno de los eventos más esperados en años para la comunidad artística nacional.

La trayectoria del artista se encuentra envuelta, entre otras cosas, por un halo de misticismo propio del éxito caído del cielo. Aunque formado en el contexto de las bellas artes, durante años trabajó para la industria cinematográfica hasta que la mamá de su esposa le pidió esculpir un Pinocho y desde entonces el creador tanto de utilería como efectos especiales ingresó al mundo del arte.

A continuación, el vínculo lleva al sitio web del museo de Brooklyn, donde se presenta uno de los mejores videos con la participación del autor, así como el proceso de creación de una de sus esculturas: Ron Mueck.

 

All Star Superman, un renacimiento más para el hombre de acero

Posted in Animación, Arte Contemporáneo, Autores, Cine, Comics with tags , , , , , on marzo 4, 2011 by deepfocusmagazine


Leo Quintum, un filántropo cuyo genio y talento para las ciencias son similares a los de Lex Luthor, emprende un viaje de exploración en una nave equipada para lo que será el primer viaje humano hacia el sol. Ya en las capas superiores de la estrella, uno de los miembros de la tripulación se revela como clon sembrado por Luthor para sabotear la misión, además diseñado para estallar tan pronto se encuentren cerca de la superficie.

Justo entonces aparece Superman para salvar el día, pero cuando rescata la nave tanto Quintum como Superman descubren que la exposición prolongada al sol, además del contacto con el clon, desarrollan en el héroe una nueva habilidad: la capacidad para extender su «aura bioeléctrica», que le permite recuperar a los viajeros pero altera su fisiología hasta el punto de corromper su estructura genética en forma irreversible, desarrollando en él un equivalente a la metástasis de un cáncer.

A partir de ese momento Superman inicia una carrera contra el tiempo para realizar tantas empresas como estén al alcance de su mano, ante la amenaza de una muerte inminente que progresa poco a poco.

Superman viaja al sol (All Star Superman, Sam Liu), pese a ser el décimo título de una serie de largometrajes producidos por DC específicamente para su salida en DVD –en una iniciativa similar a la producción de OVAs japoneses–, es el primero que hace una adaptación fiel de un trabajo publicado por la empresa de cómics a partir de la creación de Grant Morrison, uno de los autores más innovadores y complejos de quien se tiene noticia en la industria del cómic contemporáneo.

Aunque ya se había intentado la adaptación de JLA: Earth 2 con Liga de la justicia: Crisis en dos Tierras (Justice League: Crisis on Two Earths, Lauren Montgomery, 2010), del mismo creador, esta adaptación se tomó más libertades que con su ya célebre All Star Superman, por lo que se considera un primer intento ni siquiera bien logrado.

Pese al lanzamiento oficial de la cinta el 22 de febrero del año en curso, en el breve plazo de unos días All Star Superman se ha convertido en una sensación para la prensa, ya sea que se hable de especialistas en cómic, cine o animación, en todos los casos la reacción es la misma: probablemente se trata de la segunda mejor realización llevada a la pantalla desde el Superman de Richard Donner en 1978; pero en todos los casos la conclusión es idéntica, ¿de qué otra forma podía ser, si se respetó casi en su totalidad el argumento original de Morrison?

Un ensayo personal


En 2005, ya con buena parte de su fama bien ganada gracias a The Invisibles, Grant Morrison volteó hacia la reconstrucción de algunos superhéroes –como hizo al comienzo de su carrera con Animal Man y Doom Patrol, previos incluso a The Invisibles–, pero a sabiendas de que el resultado sería más bien atípico y en muchos sentidos ecléctico, DC Comics le soltó las riendas al escritor inglés y dejó en sus manos un caprichito que a la fecha es una de las pequeñas obras maestras del autor en el contexto de la producción industrial: reconstruyó a Superman.

Cuando apareció All Star Superman, desde el primer ejemplar quedó clara la postura de Morrison en torno a su percepción del personaje y qué haría con él, ya que si parte del mito en torno al hombre de acero apunta hacia su ilimitada capacidad para enfrentar obstáculos, en el caso concreto de su tratamiento sondea cómo afrontar la presencia de una muerte garantizada y conforme progresan sus tareas, se vuelve gradualmente vulnerable pese al contradictorio incremento de su poder.

Famoso por su habilidad para deconstruir los elementos internos de las mitologías que componen a los diferentes personajes del universo del cómic para atribuirles nuevos rasgos desde una lectura integral, Morrison advirtió que su trabajo estaría desvinculado de la continuidad canónica de las títulos a la venta para el público tradicional. All Star Superman sería un trabajo aparte con una duración y límites predefinidos.

Así, este Superman confrontaría en el mencionado duelo con su propia vida, doce tareas como las de Hércules, previas al anuncio formal de su muerte. El rescate de la nave; la creación de una pócima capaz de otorgar por 24 horas un duplicado de sus poderes; la derrota de una esfinge del futuro mediante la respuesta de un acertijo sin solución para salvar la vida de Luisa Lane…

La elección de un tono

Allá por 1986, justo cuando se había llegado a la conclusión de que la figura de Superman era un absurdo insufrible, se consideró buena idea delegar a un autor recién integrado –pero célebre por sus tratamientos– el reinicio de la mitología del superhéroe, no sin antes darle un buen y certero fin para comenzar desde cero. Por esas fechas se comisionó el trabajo a Alan Moore para que se hiciera cargo del título ¿Qué pasó con el hombre del mañana? (Whatever Happened to the Man of Tomorrow?), también considerando la posible y eventual muerte de Superman en condiciones –además de complicadas– poco favorables para el personaje.


Aunque en ese trabajo predominaba un tono con privilegios para el naïve del icono que por ese entonces fue Superman, en medio de una época en que la cultura pop había roto el cascarón para transformarse en el primer y más nihilista dark del Siglo XX, en él operaba una especie de efecto de erosión por el que a falta de madurez de los creadores para evolucionar al ritmo de los tiempos predominantes, el superhéroe atestiguaba la descomposición gradual de su entorno, hasta el punto que su problemática consistía en determinar cómo hacerle frente a un conflicto general dirigido hacia su persona, que consistía en no dejarse rebasar por la abrupta e inesperada brutalidad de sus oponentes, quienes habían pasado en escalas de menos a más de enemigos simplones e idiotas a asesinos indolentes, hasta llegar a sus némesis mortales, convertidos en atrocidades de magnitud cósmica.

Fue un título magnífico para la época en la medida que hizo visible al peor y más implacable enemigo del cómic: su lector, ya que así como nutría su razón de ser, a la par de su existencia, había evolucionado para destruir de pies a cabeza las nociones sencillas de una visión maniquea sin más. Eran los años de una constante amenaza de guerra nuclear bajo el gobierno de Ronald Reagan, cuya traducción no tenía paralelo en la ingenuidad vacía de un trabajo sin elemental profundidad creativa.

A su vez, sería la primera de sucesivas muertes del personaje, que inauguraron un ciclo de reinicios cada 15 años, siempre bajo la expectativa de un renacimiento innovador, delegado sólo a los profesionales consagrados, apenas al calce para trabajar con el conato de semidiós que desde siempre ha tendido a ser Superman. Pero, si ya se había hecho, ¿en qué consistiría la modificación de Morrison?

¿Qué tal un Superman existencial?

Sí, es decir, un héroe que consciente de su mortalidad, decide crear un universo completo por sí mismo, donde vería la formación de una Tierra alternativa en la que no existe Superman, para con ello ganar paz y conciencia de que realmente no es indispensable. No solo eso, que desde su contemplación externa, atestigua el desarrollo de la noción de un superhombre bajo la pluma de un F. Nietzche, así como observa la creación de un Superman en calidad de personaje de ficción, pero nada más que eso. Ni por asomo una persona real.

Le hace saber a su enemigo mortal que el conjunto del universo, desde lo microscópico hasta lo invisible, es en realidad un conjunto de conexiones que unen todas las cosas y que, en lugar de un guardián del bien, el extraterrestre ha dedicado su existencia a custodiar ese equilibrio y allí donde hay disputa entre ellos, hace que desde la inteligencia de Luthor se percate de la estupidez de su enemistad, basada solo en las conclusiones miopes de la mente maestra.

Que el amor entre Luisa Lane y su ilusión de un salvador, por su carácter mesiánico, está más bien basado en la fantasía y, por ello, nunca imaginó desperdiciar años de su vida lejos del humano real que aprendió a conducir un tractor y venerar la Tierra donde lo educaron sus padres adoptivos. Ese Superman.

Pero dicho sin la cobertura de un argumento que reverbere sobre la estructura del personaje, es la realidad narrativa que imantó a miles de amantes del cómic y, de todos aquellos a quienes francamente la idea de leer un cómic con el personaje en realidad se antoja como invitación a la pereza, en este caso es el desperdicio de una buena lectura de un muy buen escritor.

Quizás el primer intento serio para una nueva posibilidad en términos de adaptaciones, relativamente libres de los cánones de argumentos simplones, Superman viaja al sol (All Star Superman) podría convertirse en la primera en una línea de adaptaciones de cómics para adultos y ojalá, la vanguardia de aquello que las producciones de Hollywood apenas conciben se puede realizar.

Melchor, Gaspar y… Beltesassar

Posted in Autores with tags , , , , , , , on septiembre 4, 2010 by deepfocusmagazine

Antes de la pelea contra The Pirate Bay, abogando que los portales para detección de archivos torrent incurren en la promoción de piratería, ilegalidad y desvío de fondos, ocultas bajo la forma de una simple base de datos —lo que son en la práctica—, varios años antes, un usuario impuso al torrent el sello más altruista y estético que se ha dado desde la aparición de los protocolos de intercambio de archivos (P2P) en internet.

Beltesassar Short Animation Festival, nombre pomposo y grandilocuente para una colección de archivos cuyo registro no pertenece a la selección de películas de un festival oficial, en realidad era una modesta recolección de títulos elaborada por un anónimo profesor universitario enamorado de la animación. Pese a ello, justo cuando el protocolo torrent empezaba a cobrar prestigio, el misterioso Beltesassar (Baltasar, en español) hizo gala de gusto impecable y generosidad sin paralelo.

No es raro que en el mundo de la animación —generalmente producida bajo la forma de cortometrajes— la exhibición de los mejores títulos quede circunscrita a festivales especializados, casi todos extranjeros; asimismo, que aquellos ejemplos míticos, los responsables de haber revolucionado el medio hasta el punto de imponer nuevas lógicas de trabajo, así como perspectivas estéticas, hayan pasado al olvido de archivos cinematográficos de donde nunca volvieron a salir. Pero es justo aquí donde Beltesassar cambió la lógica del cibernauta ocioso.

Cintas y títulos que han pasado a la historia de la cinematografía internacional, pero cuyo acceso estuvo restringido a visitas de museo, de bilbioteca, al repaso de fragmentos de baja calidad, cambió de la noche a la mañana tras una minuciosa selección de cintas que, al principio era particularmente buena, pero parecía circunstancial. Estamos hablando de la transición entre 2006/2007, pero no es del todo precisa la aparición del primer torrent, aunque el cálculo llega al 2005.

Beltesassar 1, contenía prácticamente varios de los cortos más difíciles de conseguir, así como muchas de las hoy clasificadas mejores animaciones de la historia:

25 ways to quit smoking

Balance

Intolerance

Rejected

Tango

The Sandman

…Y numerosos valores agregados.

Cual no sería la sorpresa cuando en menos de seis meses apareció un segundo torrent que proseguía lo iniciado con el anterior, más pequeño pero al menos con un título genial tanto por la técnica como el argumento:

The Metamorphosis of Mr. Samsa

Filmado en su totalidad con una cámara sobre varias planchas de vidrio, mismas en las que el dibujo fue hecho con azúcar quemada.

Hasta allí, se agradecía el esfuerzo, pero Beletesassar volvió a las andadas una y otra, y otra, y otra vez, hasta que, con el paso de los años conformó un conjunto de 16 torrents, a través de los cuales logró algo digno de mención honorífica: que un solo individuo, sin más apoyo ni recursos, excepto estar armado con buen gusto y una conexión a internet, convocase lo que equivale a una de las mejores selecciones de animación, cuyo total abarca un promedio de 60 gigabytes de lo más fino producido en el mundo.

Ojalá sea de su agrado.

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