Archive for the Ciencia Ficción Category

Doctor Who, un diminuto repaso II

Posted in Autores, BBC, Ciencia Ficción, Cine, Historia with tags , , , , , , on noviembre 25, 2013 by deepfocusmagazine

1291311250_7.jpgPor un lado, Tom Baker ingresó a la serie mediante el proceso de regeneración —como ya se había hecho costumbre en la lógica interna de las historias—, pero su entrada suponía un reajuste traumático que involucraba el tránsito de una personalidad agonizante para darle paso a una nueva, con rasgos y características propios. Tom-baker-thinking.jpeg

Tras el cambio, el Doctor entrante debía reflejar desde memorias confusas hasta la momentánea incapacidad física para ejecutar la locomoción ordinaria, al menos durante las primeras horas de su metamorfosis, pero la entrada de Baker fue memorable porque su transición, en lugar de moderada y gradual, instaló de manera permanente a un sujeto que rompió con los cánones del personaje: impredecible, errático, arrogante, pueril, insensato… El Doctor debutante parecía más un lunático prófugo que fuente de respeto y respuestas incuestionables.

Aunque el argumento oficial detrás de todas las “regeneraciones”, todavía hoy, apela a mantener interesante la figura del Doctor en busca de una constante actualización para conservarlo fresco e innovador, también hay razones de carácter administrativo, logístico y de relaciones personales de las que nunca se informa al público y han afectado el curso de la serie desde su origen, como refleja muy bien el docudrama An Adventure in Time and Space (Terry McDonough, 2013).

shot0004.png A propósito de ello, The Ark in Space (Rodney Bennett, 1975), una de las primeras aventuras ya con Baker caracterizado y a cargo del papel, también es el primer anuncio de lo que ocurrirá en años posteriores, puesto que así como se aprecia una inversión importante de recursos para la producción de ese relato en particular, por igual asoma una contradicción que no es resultado de negligencia.

shot0005.pngEn los capítulos hay un conjunto de salas, pasillos y túneles de lo que se supone es la nave/arca titular, que ostenta utilería ingeniosa (maquinaria, consolas, tableros), uniformes, entre otros. Una de las escenas memorables de la narración es cuando se ve a uno de los personajes experimentando su mutación de humano a insecto, que por falta de recursos, debió sustituirse el uso de maquillaje de efectos especiales por plástico burbuja coloreado. A partir de ese momento, el Doctor Who habría de confrontar al peor de sus enemigos en una batalla permanente: el presupuesto de producción.

 El único, inolvidable y más poderoso Doctor Who de todos: la escritura

Si Tom Baker se mantiene como uno de los Doctores más indelebles de la historia, se debe a la participación de guiones muy inteligentes y audaces e interpretaciones comprometidas, pese a las condiciones más y más austetom_baker_surrounded_by_crowd.jpgras que fueron dominando la producción de la serie conforme pasaba el tiempo.

Es muy probable que gracias a la necesidad de un contraste entre los actores previos y una época de precariedad que se avecinaba, la BBC haya apostado por Tom Baker dada su encarnación atípica del Doctor para mantener al público enganchado con una caracterización excéntrica, así como la disponibilidad del intérprete para arriesgarse con experimentos narrativos que nadie había ensayado.

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The Ark in Space, por ejemplo, además de Terrore nello spazio (Mario Bava, 1965), se consideran dos de las influencias directas para el argumento de Alien (Ridely Scott, 1979). Pero si eso sucedía con la segunda narración del personaje, el repertorio de historias en las que participó Baker son un repertorio de delirio creativo.planetposter2.jpg

Bajo su nombre empezaron a surgir —cuando no se consolidaron— terminajos como «universo de bolsillo», «robots microscópicos», «alteración biológica», «inteligencia artificial», «representación de un cerebro artificial», «dimensiones hermanas»… que, en orden, sus equivalentes contemporáneos serían “subproducto cuántico”, “nanorobots”, “ingeniería genética”, “realidad virtual”, “dimensiones paralelas”, décadas antes de ser popularizadas por Hollywood.THE-TARDIS-insides-2.jpg

El TARDIS (Time and Relative Dimension in Space [tiempo y espacio en una dimensión relativa]), después de la entrada a la consola principal, con el paso de los años se descubrió era una nave cuyo tamaño real equivalía al de una ciudad miniatura, pese a las proporciones de la cabina desde afuera. Esa fue una de las primeras referencias al universo de bolsillo, al margen de Nikolai Gogol en Almas muertas.

Invasion1_2721084b.jpgTras el encuentro con los Cybermen que daría muerte al primer Doctor, en sus futuras confrontaciones el Doctor se dedicó a estudiar debilidades y fortalezas de la raza de cyborgs, entre las que encontró robots microscópicos (nanorobots) diseñados para invadir el cuerpo de nuevos huéspedes de la inteligencia colectiva. Mucho después, el mismo principio sería aplicado en Star Trek, The New Generation, con los Borgs.

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En Genesis of the Daleks, además de que la narración transcurre como una especie de flashback en que participa el Doctor en forma activa, el tono del relato se da de tal manera que parece una suerte de metáfora del origen del aparato nazi, pero en lugar de las juventudes hitlerianas se trata del dalek, la mutación encerrada en un sistema cibernético. Aquí es cuando además de conocer la creación de su enemigo más peligroso, se conoce al autor de la misma: Davros.

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Otra historia por demás peculiar es The Face of Evil, en la que el Doctor aterriza en un planeta poblado por aldeas primitivas que además practican rituales bárbaros. Para sorpresa del Doctor, descubre que dispersos entre escombros y maleza, hay aparatos científicos muy sofisticados para el uso de los pobladores de la cercanía. Conforme progresa la historia, se sabe que una vez, mucho tiempo atrás, el Doctor enlazó su mente con la computadora de una nave para ayudar a los tripulantes, pero olvidó borrar los rastros de la conexión, lo que provocó el nacimiento de una inteligencia consciente de sí misma. Cuando la embarcación encontró un planeta, el ordenador esclavizó a los sobrevivientes y los redujo a tribus salvajes. Una de las pocas historias en que el Doctor crea una forma de enemigo moldeada con su referencia. Además de 2001: A Space Oddisey (Kubrick, 1968) y Colossus: The Forbin Project (Argent, 1970), esta es otra muestra de la inteligencia artificial contra el hombre de ese entonces.

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Por último, otro de los momentos más extraños y elaborados en la trayectoria de Tom Baker fue The Deadly Assassin, única en su tipo gracias a que no hay otro relato de aquel tiempo con el Doctor actuando por cuenta propia y sin secuaces, se supo del límite en el número de regeneraciones para los Señores del tiempo, así como se ensayó una idea totalmente novedosa: la realidad virtual. En ella, el Doctor vuelve a su planeta natal para evitar el homicidio de uno de los grandes mandatarios, pero descubre que en realidad se trata de una estratagema de su rival acérrimo, el Amo, quien sobrevive a duras penas en una forma que le impide morir, pero es el la última reserva que le queda de vida. Su intención es acceder a la energía que mueve el viaje en el tiempo y el espacio para reactivar sus regeneraciones, por lo que parte de su plan consiste en hacer uso de la computadora que concentra la sabiduría de todos los Señores del tiempo, quienes sin saberlo, han creado un universo adentro de la máquina, donde se ocultan las pistas para evitar que el plan del Amo se consolide. Amén de cualquier referencia que haya servido para The Matrix (1999).The-Deadly-Assassin-Doctor-Who.pngda5.jpg

3D: entre la tentación victoriana y el medievo I

Posted in Artes, Autores, Ciencia, Ciencia Ficción, Cine, Escultura, Fotografía, Literatura with tags , , , , , , , , , , , on marzo 24, 2012 by deepfocusmagazine

El patrimonio velado

Es 1927 y Aldous Huxley está sentado en una sala de cine. Frente a él se proyecta una película de la que se dice constituye un hito en la historia del séptimo arte: El cantante de Jazz (The Jazz Singer). Mientras el público se deleita, el autor británico siente poco menos que horror ante Al Jolson maquillado y cantando, pero su perturbación se debe a la expectativa que se cierne para el futuro próximo.

En 1929 Huxley publica El silencio es dorado (Silence is Golden), ensayo en el que aborda la profanación del cine al romper su propio mutismo, pero la reacción visceral del autor se debe al miedo que despierta en él la posibilidad de una expresión con la capacidad de abordar las sensaciones humanas, hasta el punto de darles forma y hacer de ellas el resultado de una intervención industrial, ahora amplificada por el sonido, dado su potencial para sugerir en lo político y modificar lo cultural. Tres años después, aparecerá Un mundo feliz (Brave New World, 1932).

En ella, Huxley dedica un pasaje completo a la existencia de un espectáculo basado en el principio del sensorama, cuya razón de ser consiste en producciones diseñadas para que los asistentes al evento experimenten una forma de entretenimiento que se extiende a todos los sentidos (olfato, gusto, tacto, vista, oído), pero una vez concluido y ya sin el estímulo artificial, los espectadores vuelven a un estado de indolencia que es el común de sus vidas cotidianas, excepto por la asistencia a esa variante de un “cine total”.

Aunque Un mundo feliz es una de las críticas más agudas hacia el principio de desarrollo y modernidad inscrito en las sociedades civilizadas, Huxley se traicionó con una referencia vaga, prácticamente inadvertida, de la que no habló ni dio indicios pero quedan rastros en la historia y está ligada con la experiencia familiar, ya que mientras el autor es uno de los literatos más connotados de su tiempo, en su genealogía destaca un grupo de Huxley compuesto por diplomáticos, académicos, militares y un científico cuyas relaciones con los avances de su tiempo fueron el patrimonio de su parentesco: Thomas Henry Huxley.

Por una vista diferenciada

Durante el debate en torno a la posibilidad de que Charles Darwin tuviera razón o no, al menos en Inglaterra se planteó la pertinencia de sus postulados en contraste con los de Thomas Henry Huxley, quien coincidió con más de una de las teorías de Darwin, cuando no fue un ardiente defensor de sus hallazgos, dada la confianza que había entre ambos, incluido que Thomas fue uno de los primeros en conocer El origen de las especies antes de su publicación.

Pese a que Thomas Henry no goza en la actualidad del prestigio histórico que le corresponde a Darwin, sí se sabe que gracias al ancestro de Aldous prevalece un aura de respeto y rigor hacia la ciencia que no se ve invadido ni afectado por intervenciones religiosas, militares, políticas ni monárquicas, ya que fue uno de los principales promotores de la independencia del pensamiento científico en Gran Bretaña, porque contribuyó a la fundación del Club X.

Así, en el círculo de colegas de Thomas figuró un investigador versátil con quien comparte tanto avidez como audacia, casi en igual medida que originalidad, ya que Charles Wheatstone —además de diseñar un método de telegrafía para la transmisión de mensajes mediante impulsos eléctricos— se interesó en la percepción visual diferenciada, propia de los depredadores y aquellos seres vivos cuyos ojos están en la parte frontal del cráneo y abarcan un área limitada, pero les aportan información que otras criaturas desconocen.

Fue en 1838 cuando Wheatstone reveló la capacidad del cerebro para construir imágenes tridimensionales a partir del registro de una misma captura visual desde dos ángulos distintos, emplazada de tal forma que frente a los dos globos oculares, diferenciada y en un ángulo preciso, es posible una imagen tridimensional a la que bautizó estereoscópica; con ella Wheatstone inauguró el apetito por una forma de experiencia que rebasara las limitaciones perceptuales.

Tras numerosos fracasos, diferentes dispositivos y la realidad de la presbicia (defecto congénito que aparta los ojos de un mismo eje, por el que la simple exposición a una imagen de esas características no solo se vuelve complicada, también un genuino dolor de cabeza debido al esfuerzo prolongado del cerebro para compensar la anomalía visual), el éxito de la iniciativa siempre ha sido de escasa duración y ligado a la fama momentánea del aparato con que se populariza una variante, para después caer en el olvido.

Un fortuito pero ineludible “depredador”

Sin embargo, la conjugación que alcanzara la tecnología hasta lograr un espectáculo total, por completo absorbente y en gobierno de la percepción humana, en realidad escondía el recuerdo anecdótico de Wheatstone cuyo desarrollo en la fotografía de ese entonces, de un modo u otro sí concibió Aldous Huxley en una extrapolación compleja, a la que añadió el resto de los sentidos.

Su temor apuntaba hacia la gradual anulación de un albedrío capaz de elegir solo aquello producido para una evasión sin más, indolente e indiferente, contrario a la supervisión totalitaria de un Gran Hermano enfocado en el control ideológico, ya que para Huxley ese terreno donde la sumisión protagonizaba cuanto había del hombre en calidad de despojo, era resultado de la inercia tecnológica.

Paradójicamente, el autor predijo la necesidad de una imagen cuyo volumen bien podía traspasar la limitación bidimensional y muy a su pesar, instaló las precauciones —no del futuro holograma que crearía Dennis Gabor— ante la interacción con un objeto intangible, cuya relación observador/usuario bien podría modificar la experiencia de quien se pusiera en contacto con él.

Pero ese temor, además de precautorio, era el vivo reflejo de una sociedad victoriana no solo capaz de elucubrar un posible futuro, sino de proyectar las condiciones en que la realidad de la imagen era vivida, sin que hubiese en el proceso lo ensayado por Da Vinci desde la Edad Media, la anamorfosis: juego e interacción de un espectador con una producción visual.

En otras palabras, pese a una relación preestablecida y medianamente delineada del objeto con que habrá de establecerse contacto, la imagen está sujeta a recreación. Pero el propio espíritu a cargo del juego, para el victoriano era motivo de perspicacia.

Josh Bernhard y hacia Pioneer One, el ciberespacio capitulado II

Posted in Artes, Autores, Ciencia Ficción, Cine, Historia, Nigel Kneale, Quatermass Experiment, TV with tags , , , , , , on septiembre 3, 2011 by deepfocusmagazine

A través de Pioneer One, de manera harto paradójica, Josh Bernard revisitó uno de los clásicos más importantes de la ciencia ficción británica que a largo plazo redefinió el esquema de la producción para televisión: The Quatermass Experiment.

Primer título importante producido por la BBC, The Quatermass Experiment fue uno de los hitos que —aunque poco se ha hablado formalmente de ello— se copió y transmutó en una de las referencias indispensables para el tratamiento de historias de ciencia ficción, a propósito de la llegada de vida extraterrestre inteligente capaz de infiltrarse en el modus vivendi humano sin ser percibida.

Por ejemplo, apenas un año después de la adaptación para el cine (The Quatermass Xperiment, Val Guest, 1955) tras el éxito de su transmisión por tv, en Estados Unidos se estrenó La invasión de los muertos vivientes (Invasion of the Body Snatchers, Don Siegel, 1956), tratamiento del que sobrevive la reacción de un grupo de humanos conscientes de la presencia de vida alienígena, excepto porque la narración se enfoca en la reacción de este encuentro en el contexto de un poblado pequeño, mientras en la versión original participa de primera mano el científico titular, Bernard Quatermass.

El argumento narra cómo el doctor Quatermass, tras enviar al espacio la primera nave tripulada por humanos, busca explicación a la pérdida de contacto con el aparato para después recuperarlo pero solo con uno de los tres astronautas que lo abordaron. De hecho, cuando se examina al viajero, presenta cambios en su estructura celular que anuncian una metamorfosis iniciada durante la desaparición de la nave.

Así, en una vena muy similar a la aportación de Nigel Kneale, guionista y creador de la serie, Josh Bernard presenta Pioneer One.

A la vuelta del Siglo XXI

¿Por qué sería paradójica la semejanza entre Pioneer One y Quatermass? Porque el realizador de la primera quizás se vuelva pionero de una forma de producción independiente con la que finalmente se demuestre la efectividad de internet como plataforma de distribución, con reglas, como en su momento fue innovador Kneale al demostrar que el nuevo medio de aquél entonces no era limitación para relatar una buena historia. Además, el parecido de sus narraciones.

Sin demeritar el trabajo de Bernard, mientras buena parte de la ciencia ficción de los años 50 mostró la cara de la paranoia estadounidense —debida en muy buena medida a la cacería de brujas macartista— y casi toda la producción del género se orientó por ella como metáfora del miedo hacia la «amenaza comunista», la inspiración de Kneale pasó al olvido y el desconocimiento masivos.

Pioneer One funciona como un homenaje hacia su trabajo, aunque se actualiza con ideas propias del joven autor, quien además revela una particular maestría para dominar el género con una premisa que ensambla hábilmente preocupaciones del anglosajón contemporáneo.

Durante una noche, desde diferentes puntos en la frontera entre Canadá y Estados Unidos, se avista la presencia de un objeto cuya caída primero es confundida con una estrella fugaz y después un misil arrojado por terroristas, ya que el objeto emite radiación y contamina tanto población como territorio de Edmonton. De inmediato se envían fuerzas especiales supervisadas por agencias gubernamentales para determinar la causa, pero en el lugar del impacto encuentran una cápsula tripulada por un joven quien viste un uniforme espacial de la Unión Soviética, habla ruso y la documentación consigo explica que proviene de una misión para colonizar Marte, donde nació en los años 80.

A partir de ese momento comienza una suerte de carrera contra el tiempo cuyo propósito consiste en determinar la naturaleza del fenómeno que cae en manos de dos agentes de seguridad nacional. Muy a la manera de la dupla Mulder/Scully en Los archivos secretos X, Tom Taylor (James Rich) y Sofie Larson (Alexandra Blatt) primero intentan resolver el enigma, pero nada consiguen hasta que se respaldan en la supervisión del científico Zachary Walzer (Jack Haley), cuya participación se vuelve decisiva para encontrar evidencias ante el silencio del muchacho.

Sin embargo, justo cuando podría confundirse con un refrito de la producción de Fox Television, mirando con cuidado surge una semejanza remota y muy sutil con otra serie de televisión británica: Zafiro y Acero (Sapphire and Steel, 1979), los agentes paranormales encargados de resolver disturbios en tiempo y espacio, dado el carácter de los personajes al igual que la tensión afectiva entre ellos, sin tocar siquiera de lejos el contraste creyente/suspicaz que predominó entre Mulder y Scully. Solo por eso, la dinámica de la narración gana en efectividad, al tiempo que hace un guiño para el aficionado al género.

Expectación a la vuelta de la esquina

Pero lejos de rememorar series originales por falta de creatividad, desde el primer episodio Pioneer One logró algo que se habría considerado casi imposible desde sus días de producción en 2010, hasta el último capítulo producido a la fecha: 3,170,095 descargas.

Ya que la mayoría del material presentado en Vodo.net se encuentra en proceso de producción, salvo si se trata  de una sola exhibición o un largometraje, los títulos dependen por completo del apoyo de los visitantes para recaudar los costos de producción a través de donaciones.

Bien mirado, equivale al costo de la taquilla en una película, una porción de la tarifa por el servicio de televisión en cable o algún servicio de transmisión exclusivo, por ello el apoyo recibido por este título es admirable, aunque de ninguna forma inesperado.

Proyectado como un trabajo en seis entregas de media hora para la primera temporada, cada uno de los episodios que la componen ha logrado mantener al espectador pegado en el borde de sus asientos. No le pide un cabello a una sola de las producciones más costosas de la televisión contemporánea, pese a la austeridad de la producción, que cuando se trata de locaciones, utilería, vestuario y efectos, es increíble la diferencia que pueden hacer en el manejo de recursos, a la vez que cambian y provocan cuestionamientos de fondo en torno a estereotipos y clichés hollywoodenses.

Todavía en el cuarto capítulo, faltan dos entregas, mismas de las que el quinto capítulo ya debe estar próximo a aparecer, con un epílogo en la cuarta emisión donde se refleja el entusiasmo del reparto, al igual que el apoyo recibido por el proyecto en su totalidad.

Ya en esas, ante el posible suspenso de Pioneer One, deténgase a pensar un momento y pregúntese: ¿daría ese dinero que paga a los piratas para promover cine y televisión independientes? Porque en estos momentos se está considerando la posibilidad de transmitir la totalidad de la serie entre los competidores de la televisión tradicional. Imagine lo que pasará cuando cristalice el proyecto Google TV.

Por eso Vodo.net tiene todas sus esperanzas puestas en este proyecto, porque con él habría un cambio definitivo en el mundo de la televisión e internet.

Hasta la próxima.

“El futuro del iPhone”

Posted in Ciencia Ficción, Cine with tags , , , on marzo 31, 2011 by deepfocusmagazine

Evidentemente no es así, pero ¿qué pasaría si un día los aparatos de Apple realmente dominaran todos los aspectos de la vida cotidiana en la Tierra?

Para los amantes de The Matrix y las Mac

Posted in Animación, Animación 3D, Ciencia Ficción, Cine, Computer animation, Linux with tags , , , , , on septiembre 19, 2010 by deepfocusmagazine

College Humor es uno de los sitios de video más interesantes que ha despachado internet, ya que los videos subidos al portal, además de parodias algunas muy bien hechas, tienden a ser bastante espontáneas y a contracorriente de lo que se consideran contenidos favoritos tanto en internet como los medios masivos, por no hablar de aquellas páginas con lugares comunes fáciles de identificar.

A continuación, uno de los videos más populares trabajados en College Humor, con más de 5,693,522 reproducciones en su haber: ¿qué pasaría si The Matrix hubiese corrido en una plataforma Windows XP, en lugar del paraíso hacker donde se desarrolla el relato?

Ojalá sea de su agrado.

J. G. Ballard, descanse en paz, revolucionario y gran provocador

Posted in Autores, Ciencia Ficción, Literatura with tags , , , on abril 19, 2009 by deepfocusmagazine

J. G. Ballard murió hoy, 19 de abril, a los 78 años. Aunque fue el célebre creador de Crash, cuya adaptación por David Cronenberg dio de qué hablar durante años y hasta la fecha se mantiene como una de las películas más controvertidas del cineasta, también es cierto que de entre su abundante obra, Ballard escribió muchos cuentos y novelas redondamente malos y hasta fastidiosos.

No obstante, Ballard es de los pocos nombres que lograron elevar a la ciencia ficción del estatuto de literatura de evasión, sin compromiso y exclusivo entretenimiento, hacia el nivel de la reflexión y análisis que ahora maneja con holgura. Vaya, entre Ballard y Michael Moorcock se gestó el nacimiento de toda una escuela que hasta la fecha es responsable de lo que se entiende por ciencia ficción.

Probablemente no se haya dado otro visionario tan lúcido como él, si se considera que fue el único autor de su tiempo en haber predicho el ascenso de Ronald Reagan a la silla presidencial.

Pero es entonces cuando un lector medianamente interesado en la temática se preguntará, ¿qué generación? ¿Qué época? ¿Hubo algún tipo de ciencia ficción, con su antes y después?

Sí, sí lo hubo. Fue la generación del New Wave en la ciencia ficción, cuya longitud abarca los años de posguerra hasta finales de los años 70, para luego dar nacimiento a los creadores del movimiento cyberpunk.

La lista de creadores de ese entonces es kilométrica. Pero ya se antoja empezar a darle un espacio a estos prodigiosos monstruos que transformaron la literatura en aquél entonces y, pese a que ya están pegándole a una antigüedad de 50 años, siguen adaptándose tanto a cine como televisión, como si se tratase de las ideas más jóvenes y frescas que haya concebido nadie.

Baste decir por el momento, tan sólo para señalar la importancia del New Wave, Philip K. Dick figura entre los más relevantes de aquella época.

¿Qué diablos tienen los orientales en la cabeza?

Posted in Ciencia Ficción, Cine, Comics with tags , , , on febrero 2, 2009 by deepfocusmagazine

Y, después de un laaaargo rato… De vuelta.

Obama según Alex Ross

No está de más aprovechar el reposo —al menos por el momento— de la oleada de comics y superhéroes que, mes con mes, Hollywood parece empeñado recetarle al mundo por la fuerza —allí tienen a Obama, compartiendo páginas con el mundo de los superhéroes. Pero da la curiosa casualidad que Estados Unidos no es el único. En Oriente se las gastan casi igual, aunque con un punto de partida común: el año 2006.

Antes de esa fecha, Spider-Man triunfó en 2002 y 2004, pero bajo el entendimiento de que hasta la realización de Sam Raimi, las adaptaciones de comic no sólo se veían complicadas, sino prácticamente imposibles de emprender; pero con The Dark Knight, surgieron como posibilidad cinematográfica digna de ser tomada en cuenta en calidad de un trabajo artístico comprometido.

La gran ironía es que cada esfuerzo se concentró en personajes similares al Hombre-Araña, cada uno con resultados bastante exóticos.

Cicakman

Héroe Guarro

Uno de los primeros ejemplos, que oscila entre guarrez pura y la más genuina voluntad por hacer cine —elevada a niveles literalmente heroicos—, es Cicakman. Prácticamente igual que Spider-Man, salvo porque el protagonista en lugar de ser mordido por una araña, se ve contaminado por la mutación de un virus de gecko.

Entonces, el personaje adquiere la habilidad para trepar muros, fuerza sobrehumana, agilidad y… ¿cómo se transporta, si no tiene telarañas? ¡De a lengüita!

Es muy importante dejar claro que, al tratarse de una película malaya, cuya supervivencia económica está determinada por la producción industrial estadounidense, la misma regla aplica en casi todos los aspectos de la vida cultural. Malasia apenas tiene producción cinematográfica regional, la que hay es bastante modesta y con tropiezos; pensar en una superproducción que alcance el interés global se antoja casi imposible. Pero Cicakman lo logró: 47, 116 asistentes el primer día. Para el cierre de las exhibiciones alcanzó 6.7 millones de ringgits, la moneda local.

Y por si creyeron que es demasiado, desde el 12 de diciembre del 2008 hay segunda parte: Cicakman, Planet Hitam.

Mercury Man

Héroe Fallido

Casi al mismo tiempo que Cicakman, Mercury Man se presentó como la alternativa tailandesa para un superhéroe, pero no funcionó la mitad de bien que su contraparte malaya.

Con una premisa semejante al origen de Spider-Man, un bombero es acuchillado con un talismán, cuya capacidad consiste en pasar de sólido a líquido por acción de la voluntad, gracias al “fuego del alma”. Sin embargo, el objeto se incrusta en su cuerpo poco antes de perder la vida y su metabolismo entero se adapta, no sólo para revivir, sino para darle poderes sobrenaturales, literalmente.

Una de las quejas recurrentes tras el estreno de la cinta, consistió en tacharla de copia venida a menos de personajes extranjeros (léase, Spider-Man), sin la menor consideración a ritos, costumbres ni respeto por la cultura tailandesa. La primera fuente de apoyo, en este caso de la prensa local, no pasó de dar patadas a la cinta hasta aplastarla casi por completo. Después del trago amargo, la compañía productora debió reestructurarse con pérdidas muy fuertes.

Krrish

Héroe Hare Krishna

Este título está entre el sueño ácido de la más dura cosecha y una capacidad inusitada para fundir tanto géneros como temáticas.

En realidad, se trata de la segunda parte de Koi… Mil Gaya (2003), otro batiburrillo que mezcla E.T.: El extraterrestre ( E.T.: The Extra-Terrestrial , Spielberg, 1982), Indiana Jones y el Templo de la Perdición ( Indiana Jones and the Temple of Doom , Spielberg, 1984), Harry Potter y la piedra filosofal ( Harry Potter and the Sorcerer’s Stone, Columbus, 2001), Contacto ( Contact , Zemeckis, 1997) y Charly (Nelson, 1968).

El origen...

En Koi… Mil Gaya , Rohit (Hrithik Roshan) — el personaje principal— es un joven discapacitado quien hereda la investigación de su padre, cuyo trabajo consistió en enviar al espacio una señal codificada de la sílaba Om mediante radiotelescopios. Sin sospecharlo, una forma de inteligencia intercepta dicho código y acude al llamado, pero el contacto causa que por accidente muera el científico, además de provocar la discapacidad de Rohit, todavía en el vientre materno.

Cuando Rohit entra en contacto con la criatura, años después, no sólo renueva su condición física, al mismo tiempo incrementa su capacidad mental.

Al descubrirse que el origen de su transformación es extraterrestre, atrapan a la criatura y ahora está en manos de Rohit rescatar a su benefactor.

Muchísimo más elaborada que las cintas mencionadas, Koi… resultó ser un éxito de la India como no se sospechaba. Ello dio origen a su secuela: Krrish. En esta, Krshna (Hrithik Roshan), hereda los poderes y habilidades de su padre, salvo porque no se encuentra con él para actuar como su tutor, debido a que desaparece en un accidente.

Gracias a que desarrolla una relación con una joven periodista, se muda a la ciudad, justo donde comienzan sus aventuras.

Peeeero, ya que se trata de una producción Bollywood, con todos los hábitos que tienden a manejar en la India, es decir, supresión total del erotismo, a cambio de números musicales, no es de extrañar que, en caso de interesarles la cinta, se topen con momentos como el que sigue.

Muy en contraste con cintas de acción. Aunque tan efectiva, que ya se está rodando la segunda parte.

20 th Century Boys (2008)

Adaptación

Otra rareza sería 20 th Century Boys, ahora de Japón, más reciente y también una mescolanza como para dar dolores de cabeza, pero una obra maestra del manga en cuya producción se invirtieron 6 mil millones de dólares.

Con un argumento que combina elementos de Eso ( It, Wallace, 1990), Godzilla ( Gojira, Honda, 1954), 1984 ( Nineteen Eighty-Four, Radford 1984), Matrix ( The Matrix, Wachowski, 1999), La amenaza de Andromeda ( The Andromeda Strain, Wise, 1971), La naranja mecánica ( A Clockwork Orange, Kubrick, 1971), Oestelandia ( Westworld, Crichton, 1973) y mucho, mucho más, la adaptación está programada para ser una trilogía multimillonaria, quizás la más fiel emprendida hasta la fecha de un comic.

La historia es larguísima e hipercompleja, pues brinca del pasado al futuro mediante elipsis muy elaboradas, pero su narrativa cautiva de tal manera que, agradeciendo la fidelidad de la adaptación, se mantienen todos los elementos de su original en el manga, cosa que evita llevar un seguimiento del comic y que todos, incluidos los no aficionados, se interesen por igual.

A diferencia de “El señor de los anillos”, esta trilogía no planea estrenos de un año entre cada título; ya para el 2009 se cierra el ciclo con la tercera cinta, pero aquí queda el trailer de la segunda entrega.

El robot de la profecía

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