Amanece sobre el cazador o la interfaz carnada

Tras descubrir su ceguera al color, Davis Grubb decidió abandonar su interés por la pintura para sustituirlo por la escritura y empezó una carrera con cuentos cortos que consolidó hasta la publicación de su primera novela, La noche del cazador (The Night of the Hunter, 1953), uno de los libros más perturbadores y fascinantes de los Grubb_Hunter-304x451que haya registro en la década de los 50.

El argumento narra la liberación de Harry Powell, convicto quien sabe de la existencia de un tesoro —oculto en el oso de peluche de uno de los hijos de su compañero de celda, recién ejecutado—, pero del que desconoce su ubicación y para conseguirlo Powell irá hasta la familia del occiso con tal de hacerse de la fortuna. Aunque al personaje lo rodea un halo de ambigüedad sórdida, ya que se trata de un reverendo evangelista acusado de violencia homicida, cuyo único rastro de perversión aparece escrito en las falanges de sus manos, donde tiene tatuadas las palabras «amor», «odio».

Por un lado, una de las grandes virtudes de la novela consiste en la mezcla que hizo Grubb de un evento real ocurrido en 1932 durante la Gran depresión, con el tratamiento de la novela noir y el relato para niños, cuyo equilibrio tiene un ritmo trepidante, además de cautivador. Durante el año de su publicación, Charles Laughton accedió a una copia de la narración y emprendió la única producción de su carrera de por sí magistral, con la adaptación y dirección de la historia homónima de Grubb.

Hoy considerada una obra maestra de la cinematografía mundial y un clásico de culto —dado el fracaso comercial de la película en su momento, así como una extravagante revaloración que llevó el nombre de Laughton al de los directores más notables de la historia—, La noche del cazador (1955) habría de convertirse en el modelo para decenas de películas de años siguientes, tanto por el rigor de la dirección como el conjunto de referencias visuales extraídas de la cinta.

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Como sucedió con Psicosis (Psycho, Hitchcock, 1960), La noche del cazador es un ejercicio de estilo paradigmático que recibió atributos de pionera en el cine de asesinos seriales, así como cine noir, al igual que una indefinición atmosférica oscilando entre la fábula negra y el retrato criminal, pero una de sus principales aportaciones radicaría en el retrato de una criatura entonces ignorada a la que actualmente se le ha asignado rango de depredador: el asesino pedófilo.

Solo había un antecedente lejano en M, el vampiro de Düsseldorf (M, Lang, 1931), pero en suelo estadounidense, la mera idea no solo resultó chocante, generó suspicacias que contribuyeron al silencio en la fama de Laughton y un éxito aplazado, más allá del poder de su advertencia.

Homo Virtualis

Otra época, otro contexto. En abril de 2007, la organización CGSociety dio a conocer «The Night Elf», artículo en el que se pormenorizaba la creación de un modelo 3D como pocos efectuados hasta ese entonces y de la mano de Max Kor, un israelí entusiasta del diseño y modelado en plataformas digitales.

Aunque las rutinas de trabajo derivadas del cine han aportado descubrimientos y técnicas para lograr la representación de modelos humanos verosímiles por vía digital, hasta esa aportación el proceso fue percibido como un flujo de diseño menos laborioso y dependiente de equipo sofisticado para lograrlo. La reacción inicial fue de rechazo hasta el punto de argumentar la posible falsificación de identidades, gracias a un trabajo meticuloso que comprometería la identidad de un sujeto, siempre que hubiera un diseñador dispuesto a emprender el trabajo.

Las implicaciones sociales del tratamiento de esta clase de imágenes, por supuesto, fueron uno de las primeros argumentos esgrimidos, aunque no hubo un eco explícito para montar escenarios susceptibles de una evidencia inmediata. Pese a ello, el beneficio sobre la comunidad de diseñadores no tardaría mucho tiempo en hacerse obvia tras el experimento y gradual masificación de nuevos modelos, así como el claro perfeccionamiento de una técnica según el creador dispuesto a adoptar la rutina del israelí.

En esencia, parte del resultado se volvió una forma de mirar el perfeccionamiento de los avatares de un usuario, así como los posibles rostros que podría adquirir la inteligencia artificial, siempre que ambos desarrollos estuviesen de la mano.

El fuego se combate con fuego

Hoy, 4 de noviembre de 2013. Ante el incremento de reportes que señalaban la existencia de pedófilos dispuestos saciarse mediante el uso de redes sociales, en Europa se llegó a una conclusión: «Las víctimas no están dispuestas a declarar, los criminales no están dispuestos a declarar, esto necesita una nueva estrategia…». Y el 5 de noviembre se publicó una noticia que le cambió el rostro al mundo.

Terre des Hommes, organización holandesa que aboga por la protección de los derechos e integridad infantiles en países en vías de desarrollo, emitió un boletín fuera de serie: ellos son los responsables de la creación de «Sweetie», una niña artificial que responde a protocolos de programación diseñados para simular el comportamiento de una chiquilla de 10 años, salvo porque su función es detectar e identificar a abusadores sexuales, de quienes recoge datos, ubicación, características y genera reportes sobre las conversaciones que se sostienen con ella para tipificarlas propias de la pedofilia.

Liberada en redes sociales y chat rooms para explorar la interacción de adultos que buscan intercambio sexual con ella, hasta ahora Sweetie ha reportado 20,000 intentos de abuso en 71 países, de los cuales se han confirmado 1,000 en 65 países, de los que se hizo un rastreo en cuentas de correo y Skype para identificarlos apropiadamente. Hasta el momento hay 254 estadounidenses, 110 británicos, 54 canadienses, 46 australianos y 44 alemanes. La información ya se conformó y entregó a Interpol.

Además de Sweetie, existe una iniciativa similar en España, cuyo prototipo es una adolescente de 14 años llamada Negobot, salvo porque el proyecto ibérico se enfoca en protocolos lingüísticos, a diferencia del modelo Sweetie. Por fin, allí donde reinaba la incertidumbre, hay una pequeña esperanza.

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2 comentarios to “Amanece sobre el cazador o la interfaz carnada”

  1. Buenisimo este video sobre como se tomo Laughton la mala recepción del film en su epoca:

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