Archivo para febrero, 2011

Carmen Aristegui fuera del aire… otra vez

Posted in Autores on febrero 8, 2011 by camadorz

De nuevo Carmen Aristegui es obligada a salir del aire. Lo ha hecho Televisa (en dos ocasiones. Una de la TV y otra de la radio), Ferriz de Con y ahora MVS. Siempre ha sido porque incomoda a algún poderoso. La sacaron por hablar de la pederastia de Maciel, por sus comentarios sobre la llamada Ley Televisa y por mencionar la corrupción de los Fox-Sahagún desde la presidencia y desde la iniciativa privada. Lo escribo de nuevo. La sacaron por hablar de la pederastia de Maciel, por sus comentarios sobre la llamada Ley Televisa y por mencionar la corrupción de los Fox-Sahagún desde la presidencia y desde la iniciativa privada. Lo repito porque la avalancha de insultos en que ha devenido el linchamiento de parte de una vergonzosa mayoría de la prensa mexicana (otro segmento importante ha optado por un vergonzante silencio) incluye calificativos como “mala periodista”, “editorialista del odio”, “enemiga de México” y el ya clásico de “seudo-periodista”, entre los más publicables. Sin embargo, el tiempo ha develado el criminal actuar de Maciel (el tiro de gracia fueron las apariciones de su familia en el programa de Carmen), la Ley Televisa tuvo que ser enviada a la congeladora (hasta la Suprema Corte ordenó no legislarla hasta que se decida si es constitucional o no) y ya nadie con un gramo de decencia y decoro es capaz de alegar probidad de Vicente Fox, su esposa y su clan.

Las razones de la salida de Carmen Aristegui de los distintos espacios noticiosos en radio y TV no han sido porque mienta, difame o calumnie impunemente. Fueron porque lastimó intereses cuando todavía significaban un poder real. Y nunca nadie se ha disculpado con ella por haberla privado de su empleo (honesto y comprometido, agregaría) y por hacer su trabajo. No lo hizo Ferriz de Con al despojarla de la sociedad que habían creado, no lo hizo Televisa al dejar de transmitir Círculo Rojo de manera abrupta y tampoco lo hizo PRISA (de la mano de Televisa Radio) al no renovar su contrato en W Radio. Las tres acciones tomadas contra el periodismo de Carmen estuvieron disfrazadas de decisiones particulares de una empresa para con un empleado. Nunca había estado (tan claramente) metida la mano del gobierno.

Pero ahora Carmen Aristegui se metió no sólo con el titular del Ejecutivo Federal, sino que lo hizo con un comentario que ofendió (no por faltar a la verdad, es necesario decirlo) en lo más profundo el orgullo presidencial: su subterráneamente comentado alcoholismo.

A diferencia de todos (sí, todos) los demás medios electrónicos, Aristegui mencionó lo que la manta de los diputados petistas decía. Y lo dijo con todas sus letras. Pero fue más allá. En lo que muchos han llamado un exceso de parte de la periodista, Carmen conminó a la Presidencia a que aclarara si Felipe Calderón tiene o no un problema de alcoholismo.

¿Es un tema de interés público el que el presidente del país sea un alcohólico? Lo sería de tener pruebas de que así es. ¿Tenía razones periodísticas Aristegui para ahondar en el tema? No, toda vez que la manta acusadora se basa tan sólo en rumores. ¿Tenía Carmen una intención no develada al solicitarle a la Presidencia que aclarase si Calderón tiene o no un problema de alcoholismo? Sólo ella sabe eso y difícilmente lo revelará.

Pero lo interesante es lo que se desencadenó a raíz de los comentarios de Carmen. Hubieron quienes desde sus púlpitos mediáticos la condenaron; hubieron quienes criticaron su actuar, pero que defendieron su derecho a expresarse y hubieron quienes ignoraron el suceso. Y hasta ahí llegó el humo. Las condenas se centraron más en los diputados petistas y su revoltoso actuar y de los comentarios de Carmen apenas si se habló. Fue más en pláticas de café ese viernes que el tema se tocó.

Y llegó el fin de semana largo por el puente del 7 de febrero. Día de la Constitución en la agenda oficial, domingo de Súper Tazón y futbol local y lunes feriado. No podrían ser más benéficos para Calderón y su gobierno estos días de asueto. Todo mundo se olvidaría de la manta y los comentarios de Carmen para cuando llegara el martes (¿quién iba a escuchar los noticieros el lunes por la mañana?) Pero nunca hay que subestimar la capacidad oficial para cometer pifias políticas.

Si algo se ha dicho de Calderón, y la tinta vertida en los diarios es profusa en ello, es que es alguien que no olvida un agravio. De rencoroso, más que de vengativo, ha sido calificado Calderón tanto por sus allegados políticos como por sus cercanos enemigos. Y me detengo en esto porque no parecen haber otro protagonista principal en este affaire que el mismo Calderón. Difícilmente MVS habría dispuesto de la cabeza (o de la garganta, si cabe la metáfora) de Carmen sin mediar presión presidencial. Nada ganaba en congraciarse con quien nada le reclamaba. El estilo de Carmen ha dejado constancia que primero siempre abona el terreno para sus golpes mediáticos. De contar con pruebas del alcoholismo de Calderón y estar dispuesta a revelarlos en el programa del lunes 07 de febrero, entonces MVS habría tenido razones más que suficientes para no ser ellos el vehículo por el cual se diera a conocer tal noticia. Ello explicaría también el silencio que Carmen y su equipo cercano han mostrado a lo largo de estas largas horas. Pero ha sido también el estilo de Carmen el de hacer pinzas con otro medio (a veces Proceso, otras El Universal, algunas Reporte Índigo) al momento de revelar una exclusiva. No parece ser el caso ahora y difícilmente Carmen se lanzaría al ruedo sola con una noticia así.

Por eso me inclino (sin descartar las dos anteriores) a pensar que el explosivo carácter de Calderón habría desatado lo que apunta a ser una crisis de credibilidad que no se ve por dónde puedan contener.

Lo atrabancado de las formas (más políticas que mercantiles), la torpeza de parte de Presidencia (aceptar públicamente, a través de su vocería, que MVS les “informó” del despido de Aristegui), el escueto comunicado de MVS (revela más con lo que calla que con lo que sí dice) provoca que todo argumento haga agua y toda razón parezca insuficiente. Y encima, el silencio de quien a todas luces es la más afectada. ¿Por qué el silencio de Carmen? ¿Por qué el hermetismo de su equipo cercano? Carmen no es una novata en esto de que la corran de un espacio periodístico (de hecho sería la más experimentada) y raro sería que una decisión así la tomase por sorpresa. O está a la espera de que todo se interprete como un malentendido y regrese a su espacio (hay quienes argumentan que detrás de todo esto hay un golpe propagandístico para el lanzamiento de un nuevo programa de TV de Carmen, lo que se antoja muy improbable) o en verdad tiene preparado un golpe noticioso contra Calderón.

Hasta ahora lo que hay es una tibia justificación por parte de la empresa, un torpe desmarque por parte del gobierno, una vergonzante algarabía de comunicadores oficiosos y una descontrolada movilización por parte de los escuchas de Carmen. Todo conforma un circo de varias pistas en donde todos pierden: empresa, periodista, audiencia y gobierno. ¿Por qué, entonces, seguir adelante con una decisión que no parece beneficiar a nadie? La respuesta vendrá con el tiempo. Y como en las ocasiones anteriores, seguramente de nuevo dará la razón a Carmen.

 

Anuncios
A %d blogueros les gusta esto: