Gantz, esa lenta y perturbada parafernalia II

A estas alturas es evidente el rodeo para hacer referencias directas al desarrollo de Gantz más allá de lo ya dicho de la premisa inicial, pero se debe más a un contrato con el suspenso narrativo que otra cosa, porque como sucedió con la serie Lost, cada una de las entregas de la publicación, en lugar de amortiguar la duda, la amplían a partir de las implicaciones argumentales propuestas desde su comienzo. Pero el toque magistral de la serie se deriva del carácter expuesto a partir del séptimo y octavo tomos.

Quién sabe si en forma del todo explícita, como un descubrimiento a mitad del camino, simple azar, madurez repentina o qué cosa, pero el autor parece descubrió el potencial intrínseco de su historia y con el sadismo propio de un creador que se sabe dueño absoluto de su criatura, se atrevió a extender indefinidamente los recursos de su relato, no sin el compromiso de instalar premisas verosímiles para enriquecerlo.

Sucedió —haciendo un paralelo de origen también oriental— como en Chungking Express (Kar Wai, 94): de pronto, el autor decidió abandonar sin previo aviso la postura planteada con la narración, para desde allí dirigirse en otra dirección aun más compleja y elaborada que la premisa inicial. Incluso, confeccionada más allá de los límites que suelen trabajarse en el manga.

Justo cuando Gantz parecía enfilar hacia el entretenimiento onanista, cuando la mayoría de los títulos manga tienden a instalarse en el relajado cliché que involucra repetir hasta la náusea el leit motiv —casi una telenovela con poquísimas variaciones en cada una de sus entregas; expresión cultural con la inclinación a fuga esquizoide en la que a cambio de un establecimiento y desarrollo, el conjunto suele volverse irreal y espectacular conforme progresa el relato—, Hiroya hizo algo novedoso en el contexto del comic japonés: humanizó al protagonista Kei Kurono hasta volverlo del todo vulnerable.

Las simpatías iniciales con los personajes fueron despedazadas; no había pistas de hacia dónde seguiría el argumento, las amenazas pasaron de las contiendas programadas por los llamados inesperados de la esfera, a enfrentamientos en la vida cotidiana.

Solo, Kurono debía ingeniárselas para salir adelante y, para su propia sorpresa, descubrirse a sí mismo salvando la vida de otros seres humanos.

Allí, entre el tránsito del 2003-2004, ya se había programado una adaptación a anime, limitado a los confines de lo que suele contarse en series de televisión, con el desarrollo del manga antes de ese súbito giro de acontecimientos, pero Hiroya engrandeció el argumento a niveles que el equipo de producción no imaginó y decidió concluir la serie con un final completamente distinto a los esbozos de la publicación.

Por un lado hay quienes aseveran que todo se volvió hiperkinético e hipercaótico —cierto—, que todo parecía una carnicería sin razón de ser —también cierto—, con demasiados desnudos —ídem—, sangre, monstruos… Total y absolutamente cierto, sí, pero casi nadie habla del tono oscuro que permea Gantz, basado casi su totalidad en reacciones ante lo desconocido, a la vez que una especie de experimento formal muy ambicioso: internamente, desde que arrancó la serie, se da una evolución de las dimensiones argumentales, muy semejante a lo que se exploró en el comic norteamericano durante cinco décadas, pero condensado en un mismo título.

Es decir, una alianza inicial tipo Capitán América/Bucky, luego se transforma en El hombre araña, después en Los Vengadores y, ahora, ya en sus últimas etapas, en una guerra de escala cósmica en la que participa la galería de miembros del universo ya expuesto, también muy recurrida en el mundo del comic anglosajón. En cambio, mientras  se señalan sus biografías, en lugar de que estos personajes combatan enemigos ordinarios, lo hacen contra criaturas  de pesadilla.

GANTZ y la continuidad

Por allí de 2007, Dark Horse, una de las editoriales de comic alternativo más serias en Estados Unidos, decidió publicar Gantz ante la creciente popularidad del título entre foros, aficionados en Europa, indecisos en Estados Unidos y cautivados en Latinoamérica.

Mientras tanto, en Japón el título se ha consolidado hasta convertirse en el sueño dorado de un editor: 10 millones de ejemplares vendidos con la publicación del tomo 27, en pleno desarrollo de la etapa final del comic.

Pero tal y como reza la imagen, ahora falta esperar la llegada de una adaptación al cine programada para tener dos estrenos, en apariencia porque se siguió la mecánica de producción de Peter Jackson para El señor de los anillos.

Ya sea por la proximidad del estreno de la cinta o el interés en un relato enfocado en innovar y romper cánones, aquellos buscadores de una aventura por el placer de la aventura, GANTZ es garantía de ello.

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