Archivos para septiembre, 2010

Señoras y señores…

Posted in Autores on septiembre 29, 2010 by deepfocusmagazine

Es oficial: demos la bienvenida a César Amador y, como en Casablanca, que sea el principio de una bella amistad (entre ustedes los lectores y él).

Por fin, con este pequeño pero muy significativo gesto, Reloj Makech β queda abierto a la colaboración. ¡Larga vida a la internet!

Sergio García Michel, la voz y la imagen

Posted in Artes, Autores, Cine, Documental with tags , , , , on septiembre 28, 2010 by camadorz

Antes de hablar, quisiera decir algo.

Groucho Marx

Sergio García es (así en presente) de esos escasos cineastas mexicanos que prestan su voz para que sea la de otros la que se escuche. A diferencia de quienes intentan hacer cine de autor, de quienes se abrazan al cine comercial, de aquellos que se esfuerzan por realizar un cine documental o de los que buscan experimentar con el cine, la obra de Sergio García se identifica con aquellos que hacen del cine un medio para expresarse a través de la voz de los otros, de definir la voz de una sociedad a través de la voz de un grupo social, de alzar la voz contra quienes vociferan para acallar a todos, de hacer del silencio voz, de la voz música y de la música contemplación.

Es ocioso referir el hecho de que si Sergio García hubiese nacido en otro país (EUA, Francia, España) su cine habría tenido una resonancia de acuerdo con su valía. Pero es cierto. Es inútil recomendar a estas alturas la obra de Sergio García como necesaria para entender la evolución de la cultura pop y la contracultura mexicanas. Pero es verdad. De nada vale recordar que sin la obra de Sergio García la cinematografía mexicana estaría un tanto miope de su enfoque documental. Pero es lo justo.

Sergio García fue un realizador lírico, maestro dedicado, terco productor, inigualable compañero y un cineasta completo. En él era común conjuntar al director, productor, guionista, camarógrafo, sonidista y editor. Las películas (cortos, largos, ficción, documental, reportajes, videoclips) de Sergio García tienen esa extraña cualidad de la ingenua mirada del novel cineasta, de aquel que hace del cuadro su lienzo y su página escrita, pero también una ventana para mirar al exterior y que los otros nos miren hacia adentro.

Se ha catalogado la obra de Sergio García como experimental, de culto, documental, de vanguardia, de crítica social y hasta de adelantada a su tiempo. Pero también se le ha visto como naive, arcaica, sin estructura, complaciente, proselitista y hasta inocua. Todos estos calificativos validan una obra surgida no de la pretensión, sino de la entraña; no del conformismo, sino de la inquietud; no de la ridícula imitación, sino de la instintiva búsqueda; no para la complacencia de las élites intelectuales, sino para el registro de la memoria popular.

Quien conozca la obra de Sergio García podrá adivinar a la persona y quienes lo conocimos entendemos del por qué de sus temáticas y su estilo. No es que Sergio tratara de hacer filmes oníricos, sino que le era fácil reconocer la belleza en la cotidianeidad; no es que se negara a crecer, sino que su mirada siempre fue adolescente; no es que buscara escandalizar, sino que buscaba reflejar aquello que ocultamos; no es que quisiera trascender, sino que sus palabras guardan una cercana identificación con nuestros anhelos.

Al revisitar la trayectoria fílmica y videográfica de Sergio García nos encontramos lo mismo con cortos experimentales de narración no lineal (El fin, 1970; Eran tres, 1972), largos de docu-ficción (Un toke de roc, 1988) y documentales tradicionales (Superman cayó en Vietnam y Tarzán en Angola, 1979; El ángel de la paz, 1995), rockumentales (Jorge Reyes en el año del eclipse, 1992; El cantar de los cantores, 2010) y gran cantidad de cortos de una amplia variedad de géneros. Pero más que en su filmografía, la valía de su cine está en la manera en que lo ejecutaba.

Sergio García trabajaba fuera de la industria y de los grupos. Más que un outsider era un maverick. Gozaba su independencia y hacía gala de ella al momento de grabar (sus últimos trabajos fueron en video. Dejó el celuloide hace muchos años). Los recursos monetarios eran escasos, si no inexistentes. Sus actores no cobraban y la gran mayoría de ellos juraban que trabajarían de nuevo con él cuando se los pidiese.

Ajustaba la historia a las locaciones, la dinámica de grabación a los actores y todo era parte orgánica de la película. Sus grabaciones nunca estuvieron del todo planeadas. Siempre dejaba espacio para el azar y la improvisación. Era un fiel creyente en que la labor del realizador es la de coordinar el talento de los demás y acomodar las piezas al final. Por esos sus filmes son tan distintos entre sí en cuanto al nivel de ejecución, pero tan similares en su esencia. Encontrar un cineasta como Sergio García en la historiografía mexicana no sólo es raro, sino excepcional. Para acercarse a ella hay que dejar de lado cualquier viso de lectura comercial o de autor. ¡Caray! Hay que dejar de lado, incluso, nuestro aprendizaje del lenguaje audiovisual que las nuevas tecnologías y la TV han traído consigo.

Las imágenes de Sergio García son anteriores no sólo a Youtube y a la TV, sino anteriores también a ese cine que se vale de la exagerada fragmentación del cuadro para poder diluir un discurso vacuo y carente de sustento. Las imágenes de Sergio García tienen esa extraña cualidad de estar viendo algo real, desnudo de drama innecesario y evitando los ejercicios de estilo que el mercado exige.

Sergio García no deja una obra inconclusa, sino accesible para quien quiera leerla.

Dos novedades…

Posted in Autores on septiembre 22, 2010 by deepfocusmagazine

Primero, la entrada previa en torno a The Matrix… resultó ser un fiasco —no en términos de visitas—, debido a que la distribución de la dirección IP restringe la reproducción —parece— desde wordpress y los vínculos directos a College Humor tampoco dan buen resultado. No obstante, con un clic en el recuadro se resuelve, ya que abre una página hacia donde está el video en You Tube.

Segundo, por primera vez y en vista de que mis tiempos se han vuelto bastante apretados para actualizar con regularidad, he decidido abrir Reloj Makech a la colaboración de otros, para no ser la única persona escribiendo nuevos contenidos. En este caso hay que dar la bienvenida a uno de mis mejores amigos, colegas y co conspiradores: César Amador, uno de los pioneros de los portales de periodismo dedicados al cine —allá por los años 98-99—, poco antes de terminar el siglo XX: http://www.todoelcine.com.

Desde entonces, César ha sido colaborador de la versión iberoamericana del Diccionario de Directores del Cine Mexicano, además de guionista y productor independiente tanto de cine, video como videohome; en fechas recientes dejó de trabajar para Canal Once y ha regresado al mundo de la producción freelance.

Faltan unos días para que empiece a escribir, pero ya prometió comenzar con un recorrido biográfico de uno de los personajes más controvertidos de la producción de cine mexicano, Sergio García, alias “El super8ero”, una de las leyendas del cine independiente y quien recientemente falleció.

Así pues, esperemos que esta nueva y gran añadidura a Reloj Makech sea como le corresponde: para enriquecer el contenido de un blog que bien puede volverse “revista”, como ya le corresponde explotar a los medios electrónicos.

Hasta la próxima.

Para los amantes de The Matrix y las Mac

Posted in Animación, Animación 3D, Ciencia Ficción, Cine, Computer animation, Linux with tags , , , , , on septiembre 19, 2010 by deepfocusmagazine

College Humor es uno de los sitios de video más interesantes que ha despachado internet, ya que los videos subidos al portal, además de parodias algunas muy bien hechas, tienden a ser bastante espontáneas y a contracorriente de lo que se consideran contenidos favoritos tanto en internet como los medios masivos, por no hablar de aquellas páginas con lugares comunes fáciles de identificar.

A continuación, uno de los videos más populares trabajados en College Humor, con más de 5,693,522 reproducciones en su haber: ¿qué pasaría si The Matrix hubiese corrido en una plataforma Windows XP, en lugar del paraíso hacker donde se desarrolla el relato?

Ojalá sea de su agrado.

Gantz, esa lenta y perturbada parafernalia II

Posted in Autores, Cine, Comics with tags , , , on septiembre 13, 2010 by deepfocusmagazine

A estas alturas es evidente el rodeo para hacer referencias directas al desarrollo de Gantz más allá de lo ya dicho de la premisa inicial, pero se debe más a un contrato con el suspenso narrativo que otra cosa, porque como sucedió con la serie Lost, cada una de las entregas de la publicación, en lugar de amortiguar la duda, la amplían a partir de las implicaciones argumentales propuestas desde su comienzo. Pero el toque magistral de la serie se deriva del carácter expuesto a partir del séptimo y octavo tomos.

Quién sabe si en forma del todo explícita, como un descubrimiento a mitad del camino, simple azar, madurez repentina o qué cosa, pero el autor parece descubrió el potencial intrínseco de su historia y con el sadismo propio de un creador que se sabe dueño absoluto de su criatura, se atrevió a extender indefinidamente los recursos de su relato, no sin el compromiso de instalar premisas verosímiles para enriquecerlo.

Sucedió —haciendo un paralelo de origen también oriental— como en Chungking Express (Kar Wai, 94): de pronto, el autor decidió abandonar sin previo aviso la postura planteada con la narración, para desde allí dirigirse en otra dirección aun más compleja y elaborada que la premisa inicial. Incluso, confeccionada más allá de los límites que suelen trabajarse en el manga.

Justo cuando Gantz parecía enfilar hacia el entretenimiento onanista, cuando la mayoría de los títulos manga tienden a instalarse en el relajado cliché que involucra repetir hasta la náusea el leit motiv —casi una telenovela con poquísimas variaciones en cada una de sus entregas; expresión cultural con la inclinación a fuga esquizoide en la que a cambio de un establecimiento y desarrollo, el conjunto suele volverse irreal y espectacular conforme progresa el relato—, Hiroya hizo algo novedoso en el contexto del comic japonés: humanizó al protagonista Kei Kurono hasta volverlo del todo vulnerable.

Las simpatías iniciales con los personajes fueron despedazadas; no había pistas de hacia dónde seguiría el argumento, las amenazas pasaron de las contiendas programadas por los llamados inesperados de la esfera, a enfrentamientos en la vida cotidiana.

Solo, Kurono debía ingeniárselas para salir adelante y, para su propia sorpresa, descubrirse a sí mismo salvando la vida de otros seres humanos.

Allí, entre el tránsito del 2003-2004, ya se había programado una adaptación a anime, limitado a los confines de lo que suele contarse en series de televisión, con el desarrollo del manga antes de ese súbito giro de acontecimientos, pero Hiroya engrandeció el argumento a niveles que el equipo de producción no imaginó y decidió concluir la serie con un final completamente distinto a los esbozos de la publicación.

Por un lado hay quienes aseveran que todo se volvió hiperkinético e hipercaótico —cierto—, que todo parecía una carnicería sin razón de ser —también cierto—, con demasiados desnudos —ídem—, sangre, monstruos… Total y absolutamente cierto, sí, pero casi nadie habla del tono oscuro que permea Gantz, basado casi su totalidad en reacciones ante lo desconocido, a la vez que una especie de experimento formal muy ambicioso: internamente, desde que arrancó la serie, se da una evolución de las dimensiones argumentales, muy semejante a lo que se exploró en el comic norteamericano durante cinco décadas, pero condensado en un mismo título.

Es decir, una alianza inicial tipo Capitán América/Bucky, luego se transforma en El hombre araña, después en Los Vengadores y, ahora, ya en sus últimas etapas, en una guerra de escala cósmica en la que participa la galería de miembros del universo ya expuesto, también muy recurrida en el mundo del comic anglosajón. En cambio, mientras  se señalan sus biografías, en lugar de que estos personajes combatan enemigos ordinarios, lo hacen contra criaturas  de pesadilla.

GANTZ y la continuidad

Por allí de 2007, Dark Horse, una de las editoriales de comic alternativo más serias en Estados Unidos, decidió publicar Gantz ante la creciente popularidad del título entre foros, aficionados en Europa, indecisos en Estados Unidos y cautivados en Latinoamérica.

Mientras tanto, en Japón el título se ha consolidado hasta convertirse en el sueño dorado de un editor: 10 millones de ejemplares vendidos con la publicación del tomo 27, en pleno desarrollo de la etapa final del comic.

Pero tal y como reza la imagen, ahora falta esperar la llegada de una adaptación al cine programada para tener dos estrenos, en apariencia porque se siguió la mecánica de producción de Peter Jackson para El señor de los anillos.

Ya sea por la proximidad del estreno de la cinta o el interés en un relato enfocado en innovar y romper cánones, aquellos buscadores de una aventura por el placer de la aventura, GANTZ es garantía de ello.

Gantz, esa lenta y perturbada parafernalia I

Posted in Autores with tags , , , , on septiembre 5, 2010 by deepfocusmagazine

A inicios del nuevo milenio, en pleno auge de la euforia por todo cuanto tuviese que ver con manga y anime, una serie se abrió paso entre los jóvenes ávidos de nuevas historias y giros argumentales: Gantz.

Declarado desde el principio como un trabajo hecho a partir de influencias —Matrix y The Cube entre las más notables, incluso con reconocimiento del autor—, también había elementos de Men in Black, 2001: A Space Odyssey, The X-Files, Battle Royale, Ichi: The Killer, Tron, Ghost Busters, Westworld, Dead or Alive

En fin, guiños desmedidos apelando a la cultura popular en los medios masivos pero, como en casi todo manga que se precie de serlo, amalgamada de tal forma que bien se podía percibir propia y con recursos autónomos.

El punto de partida de la serie se da cuando unos estudiantes se reencuentran en el andén de uno de los trenes subterráneos de Tokyo. De hecho, uno de ellos, Masaru Kato, baja a rescatar a un indigente que cayó en las vías, aunque no logra mucho; es entonces cuando reconoce a Kei Kurono, su antiguo compañero de escuela, a quien le pide ayuda y con más remilgos que disposición este desciende para apoyarlo.

No obstante, la buena acción les cobra el gesto con creces, ya que se acerca el siguiente tren y ellos, con toda ingenuidad creen se detendrá tan pronto esté cerca de la estación.

Pero los gritos de quienes ven cómo se desarrollan los eventos terminan por convertir la buena acción en tragedia: las vías donde están corresponden al tren expreso que no hace paradas y marcha a toda velocidad.

Y justo allí, donde el argumento podría ser todo lo que se desarrolla tras el deceso de los jóvenes, en realidad es el inicio de la aventura.

Sin explicación alguna, ambos reaparecen dentro de un departamento del que no tienen detalles, entre otras personas a quienes no conocen, un perro y una esfera negra en el centro de una habitación amplia.

Ignorantes de cuanto sucede, se limitan a presentarse con los extraños, cuyo rasgo común con ellos es una muerte violenta fracciones de segundo antes de llegar a la habitación. No hay comunicación con el exterior para aquellos con teléfonos celulares entre sus pertenencias; aunque lo intenten, tampoco pueden girar las perillas de las puertas ni abrir las ventanas. Más allá de eso, nadie conoce el propósito de su estancia en el lugar, aunque hay quienes dicen que se encuentran en el paraíso.

Cuando disminuye la tensión, aparece la manzana de la discordia y los protagonistas ven con horror cómo se efectúa la llegada de nuevos personajes en el escenario.

El comité de bienvenida se distorsiona con la súbita llegada de la joven y el inicial clima de camaradería se desvanece para dar inicio a un conato de violación, que a su vez resulta interrumpido por la intervención de Masaru, así como la entrada en actividad de la esfera:

En primer lugar, deberán admitir su destino, ya que Gantz —la esfera— es ahora dueña de sus vidas y todas las instrucciones procedentes de ella, deberán ser cumplidas al pie de la letra; en caso contrario, serán ejecutados. Pero las instrucciones en la superficie están escritas como por la mano de un hacker, al igual que su sintaxis y construcción parecen producto de un interno de hospital psiquiátrico.

Aun así, la orden es clara: exterminar al extraterrestre cabeza de cebolla.

Tras ello, Gantz se abre para entregar uniformes y armamento que servirán en la captura de la presa, dejando al descubierto al habitante de la esfera.

Atemorizados y aun más confundidos, sólo Kurono decide uniformarse, mientras el resto del grupo elige las armas y en unos cuantos minutos, así como llegaron, todos los ocupantes de la habitación son transportados al campo donde iniciarán su cacería: Tokyo.

El fenómeno GANTZ

Abigarrada, compleja, la trama de Gantz se tomó la molestia de presentar una historia que parecía en deuda con casi todos los géneros cinematográficos, videojuegos, mangas, animes y hasta costumbres locales de Japón, con tal de narrar una historia. Esfuerzo que, con todas las precauciones consideradas, bien podía representar su más rotundo fracaso.

Pero detrás del proyecto había un narrador muchísimo más maduro de lo que inicialmente cupo suponer, pues como diversos autores de mangas famosos estilan, alientan la producción de un cliché visual con vicios autorreferenciales —la repetición de una misma mecánica para justificar la producción del título—, Hiroya sí se valió de cierto lugar común en el manejo de la historia, pero —hasta el momento no es del todo claro— tuvo a bien plantear una transformación poco frecuente en el desarrollo de los personajes orientales, específicamente la de Kurono Kei.

De primera mano un reverendo inútil con aires de grandeza, se trata del protagónico más repelente en la propuesta inicial de una historia: es bastante ordinario, egoísta, contradictorio, despectivo… Son bastantes sus atributos negativos. De hecho, se presenta de tal modo imbécil que su propia muerte resulta repulsiva por la estupidez con que reacciona:

Primero con asco y después recriminándole a su amigo, ¡pese a que le ayudó voluntariamente!

Con ambos elementos en juego —el altruista dispuesto a ayudar versus el cobarde egoísta que parece afortunado en la supervivencia—, en algún punto del relato, el lector descubre que cada una de las misiones es en realidad una batalla a muerte contra lo desconocido, contra adversarios letales cuyo peligro aumenta de una misión a otra, salvo porque en caso de agonizar o estar profundamente malheridos, mientras venzan al oponente, podrán volver a la habitación de Gantz reconstituidos por completo.

Pero ese protagonista hueco, preocupado sólo por sus intereses, aunque la mecánica de los manga tiende a presentar la evolución de un personaje hasta elevarlo a niveles heroicos más allá de lo ordinario —casi en calidad de semi dioses—, en este caso establece una metamorfosis harto sui generis, incluso en términos de los cánones occidentales.

El personaje “odioso” bien puede, en algún momento de la narración, adquirir cierto grado de empatía con el resto de sus allegados y quizás no modificar siquiera un poco de su visión del mundo, pero sí puede volverse un antihéroe agradable con quien lector/auditorio establece su identificación.

No obstante, cuando alrededor suyo predominan asesinos, fanáticos, pervertidos, traficantes, mercenarios, vagos, víctimas… ¿con quién establecer empatía? De hecho, siguiendo las líneas de Gantz, los débiles —quienes por simpatía con el lector deberían contar con más favores— a veces mueren; pero los fuertes —quienes tendrían más armas y elementos a su favor para resistir— también. Con dicha premisa, basada sobremanera en el caos y lo impredecible, ¿hacia quién se inclina la balanza?

El autor es material dueño del desarrollo de los eventos y lo aplica en todos y cada uno de los casos que considera pertinentes. Allí radica una de las razones del éxito de Gantz: rompe los esquemas tradicionales de las simpatías, incluso del autor con sus personajes mascota. Pero también constituyó la clave de sus diferentes etapas en la lectura occidental.

Melchor, Gaspar y… Beltesassar

Posted in Autores with tags , , , , , , , on septiembre 4, 2010 by deepfocusmagazine

Antes de la pelea contra The Pirate Bay, abogando que los portales para detección de archivos torrent incurren en la promoción de piratería, ilegalidad y desvío de fondos, ocultas bajo la forma de una simple base de datos —lo que son en la práctica—, varios años antes, un usuario impuso al torrent el sello más altruista y estético que se ha dado desde la aparición de los protocolos de intercambio de archivos (P2P) en internet.

Beltesassar Short Animation Festival, nombre pomposo y grandilocuente para una colección de archivos cuyo registro no pertenece a la selección de películas de un festival oficial, en realidad era una modesta recolección de títulos elaborada por un anónimo profesor universitario enamorado de la animación. Pese a ello, justo cuando el protocolo torrent empezaba a cobrar prestigio, el misterioso Beltesassar (Baltasar, en español) hizo gala de gusto impecable y generosidad sin paralelo.

No es raro que en el mundo de la animación —generalmente producida bajo la forma de cortometrajes— la exhibición de los mejores títulos quede circunscrita a festivales especializados, casi todos extranjeros; asimismo, que aquellos ejemplos míticos, los responsables de haber revolucionado el medio hasta el punto de imponer nuevas lógicas de trabajo, así como perspectivas estéticas, hayan pasado al olvido de archivos cinematográficos de donde nunca volvieron a salir. Pero es justo aquí donde Beltesassar cambió la lógica del cibernauta ocioso.

Cintas y títulos que han pasado a la historia de la cinematografía internacional, pero cuyo acceso estuvo restringido a visitas de museo, de bilbioteca, al repaso de fragmentos de baja calidad, cambió de la noche a la mañana tras una minuciosa selección de cintas que, al principio era particularmente buena, pero parecía circunstancial. Estamos hablando de la transición entre 2006/2007, pero no es del todo precisa la aparición del primer torrent, aunque el cálculo llega al 2005.

Beltesassar 1, contenía prácticamente varios de los cortos más difíciles de conseguir, así como muchas de las hoy clasificadas mejores animaciones de la historia:

25 ways to quit smoking

Balance

Intolerance

Rejected

Tango

The Sandman

…Y numerosos valores agregados.

Cual no sería la sorpresa cuando en menos de seis meses apareció un segundo torrent que proseguía lo iniciado con el anterior, más pequeño pero al menos con un título genial tanto por la técnica como el argumento:

The Metamorphosis of Mr. Samsa

Filmado en su totalidad con una cámara sobre varias planchas de vidrio, mismas en las que el dibujo fue hecho con azúcar quemada.

Hasta allí, se agradecía el esfuerzo, pero Beletesassar volvió a las andadas una y otra, y otra, y otra vez, hasta que, con el paso de los años conformó un conjunto de 16 torrents, a través de los cuales logró algo digno de mención honorífica: que un solo individuo, sin más apoyo ni recursos, excepto estar armado con buen gusto y una conexión a internet, convocase lo que equivale a una de las mejores selecciones de animación, cuyo total abarca un promedio de 60 gigabytes de lo más fino producido en el mundo.

Ojalá sea de su agrado.

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