Archivo para diciembre, 2009

Maya Deren, derrame del atardecer

Posted in Arte Contemporáneo, Cine, Danza with tags , , , on diciembre 22, 2009 by deepfocusmagazine

Han pasado años, toda una época, desde que Maya Deren legó al cine contemporáneo el derecho a ser abstracto y experimental.

Aunque el movimiento surrealista elevó la percepción del tiempo, lo abstracto, así como la pureza del inconsciente en estado imaginario dentro del contexto cinematográfico desde El perro andaluz (Un chien andalou, Buñuel/Dalí, 1929), Maya Deren (1917-1961) articuló las posibilidades de la entonces difusa estructura del arte contemporáneo anglosajón, hacia una dirección estrictamente cinematográfica, insuficientemente explorada.

La propuesta de la entonces novel cineasta se cifró en términos de una articulación entre lo cinematográfico y coreográfico, para plantear existencia y retroacción de un lenguaje hasta entonces no explorado.

La producción experimental de la época estaba concentrada en la negación del registro figurativo, de la forma humana, para en su lugar filmar líneas, colores y contrastes de luz, en deuda directa con las abstracciones de escuelas pictóricas cuyo sentido último se enfocó en el desarrollo de alternativas conceptuales, para plasmarlas en el seno de las artes visuales y la tensión formal con el rigor académico del Siglo XIX.

 

Salvo los experimentos de Fritz Lang, Jean Vigó, Abel Gance, Dziga Vertov (Дзига Вертов), Buñuel… fue muy poco lo que se ensayó en términos de la articulación de lenguajes cada uno de extracción diferente, con reglas propias, orígenes disímbolos y, al final, contenidos yuxtapuestos. Una síntesis completamente original, a la vez pura, en funcionamiento como lenguaje autónomo por derecho propio.

La producción cinematográfica había trabajado tradicionalmente con otras disciplinas, pero bajo el rubro de oficios subordinados a un propósito comercial, entonces único y exclusivo. Había recursos de sobra para argumentar la existencia de un discurso cinematográfico, aunque prácticamente nada en torno a la propuesta experimental.

De hecho, el ejercicio de reflexión estaba en manos de unos cuantos académicos, la mayoría de ellos lejanos de la praxis cinematográfica. Un número aun más reducido de realizadores transitó por la exploración de la forma desde un examen personal, que a su vez haya intentado postularlo como planteamiento teórico (Vigó, Eisenstein, Lang…).

De igual modo, la historia para explicar el proceso cinematográfico mismo apareció planteado entre etapas, según los autores representativos de una escuela o movimiento, quienes podían instalarse en una suerte de justificación por la fuerza de sus postulados, para que su planteamiento encajase no siempre con la debida propiedad, excepto como anticipo artístico de una postura política en el seno de la cultura. Aquellos cineastas auténticamente devotos de la abstracción literalmente reflexiva del fenómeno comprendido en el cine, se limitaban a una pequeña población, además compuesta por una mayoría demográfica masculina.

Es cuando aparece Maya Deren.

Sin otra base que entusiasmo e interés en el ejercicio de filmación, lograda con muy pocos recursos, equipo de bajo costo y un limitado número de asistentes –casi todos amigos y conocidos de Deren–, Maya construye la que todavía hoy se considera su obra maestra:Meshes of the Afternoon (1943) –siempre y cuando se haga caso omiso de los otros portentos en su filmografía.

Pero acierto y reconocimiento se dan como consecuencia de la capacidad de Maya para evocar una suerte de espacio mental, equivalente en casi todo sentido a la experiencia onírica, el tiempo del sueño, sus contenidos, sin antecedentes en el ámbito del cine ni apoyo profesional.

Aunque tanto eficacia como lucidez de su propuesta no estaban en deuda con una escuela cinematográfica concreta, sino la claridad para plantearse a sí misma en calidad de autora, reflejada en la elaboración de su obra, ya expresa en apenas unas cuantas cintas Meshes… y At Land (1944).

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