Los Watchmen de Zack Snyder: la gran decepción… III

Sutil, pero efectivo. Aunque se trate de un cambio de perspectiva mayúsculo, apenas se percibe. Justo donde resulta motivo de alarma que aquellas generaciones testigo del nacimiento de Watchmen, incluidos autores contemporáneos a la obra para dar su versión del asunto, apenas noten este pequeño gran cambio, bajo pretexto de un ajuste necesario ante la imposibilidad de adaptación intrínseca en el comic mismo.

Hay de por medio que si el trabajo es para facilitar el entendimiento de la narración, bueno, ¿por que se aplicó también el enfoque terrorista para la versión cinematográfica en V de Vendetta, cuando la historia es estrictamente lo que su nombre dice, una intriga de venganzas al estilo veneciano?

Ojo, en el fondo lo que más llama la atención es que no se trata de la adaptación de otra película, sino un comic cuyos méritos narrativos e históricos no están en duda, aunque si se deteriora su calidad intelectual para ser viable como contenido cultural.

De agentes y explosivos

Allá por el 2001 y tras la catástrofe del 11 de septiembre, se formuló una pregunta exótica, extraña, pero por completo pertinente en torno al siniestro de las Torres Gemelas: ¿era predecible? ¿Había forma de anticipar las consecuencias de una iniciativa terrorista a semejante escala?

No es fácil responder a semejante cuestionamiento, pues involucra un nivel de compromiso ético y moral cuyas dimensiones rebasan la conciencia de lo inmediato, tanto en lo individual como colectivo.

Así, poco a poco, la suspicacia se atenuó hacia niveles rayanos en el esoterismo; la pregunta cambió: ¿era concebible? Para entonces, quienes decidieron rastrear las fuentes dieron con antecedente semi olvidado.

El agente secreto, de Joseph Conrad, hoy figura entre las obras maestras de la literatura universal, cuyo relato se inspiró en hechos reales a propósito de un incidente ocurrido en el observatorio real de Greenwich, Inglaterra.

Sin explicación aparente, un hombre hizo estallar una bomba muy cerca del observatorio pero sin provocar el menor daño a la estructura del edificio.

En los registros de la época se conservan detalles tenebrosos que describen los últimos minutos de agonía de este personaje, sin piernas y balbuciendo incoherencias, pues al estallar la bomba no se apartó de ella.

victoria

De igual modo, al tratarse de 1894 con la reina Victoria todavía en el poder y apenas seis años después de los eventos de Jack el Destripador, el accidente sirvió para subrayar el ambiente de miseria en la Inglaterra de finales del Siglo XIX.

Para el momento en que Conrad hace pública El agente secreto, además de escándalo y repudio hacia su novela, fue severamente criticado en su calidad de autor al valerse de este trabajo para continuar su obra.

Futuras ediciones de la novela, incluidas las actuales, se entregan al lector con un prefacio de Conrad explicando contenido, motivos y origen de la novela, en el que detalla ciertos pormenores acerca de su creación, dado el descontentó que provocó, aunque más enfocado en la desilusión del autor, pues quería que esta novela fuese su despunte como escritor.

conradphoto

No obstante, la historia hizo justicia al autor, elevando este título al nivel de una de las más grandes novelas escritas en el Siglo XX, porque, al margen de la incuestionable calidad que recorre la bibliografía de Conrad, el escritor confeccionó una narración que anticipa nacimiento y desarrollo de tres aspectos prevalentes durante todo el Siglo XX: anarquía, terrorismo y espionaje.

Se suma que si el carácter del género de la Novela, con todo y su valor literario, pocas veces se delineó ante los ojos de la Historia, Antropología o Filosofía, como una reflexión a propósito de la naturaleza humana, cuyo alcance podía también representar un momento epistemólógico de tal manera oculto, que sólo a través de los ojos del escritor había una proyección tangible de los acontecimientos sociales para convertirse formalmente en expresión universal de un autor.

La novela aborda la naturaleza del caos, expuesta de lleno mediante un tono de nihilismo moral, cuyo riesgo es justamente transformarse en una fuerza de nihilismo social; pero Conrad tuvo a bien desarrollar personajes que sitúan el relato entre la corriente existencialista, así como la novela política, pues involucra dualidades, ambigüedades, así como una filosofía que postula indeterminismo e incertidumbre.

Verloc, doble agente que se mueve entre los anarquistas afiliados a las convicciones de la insurrección rusa por iniciativa de la mismísima embajada, así como es informante policíaco, recibe por comisión del embajador efectuar un acto terrorista, a fin de provocar el apaciguamiento de toda actividad que relacione a los anarquistas con asilo político en Londres, para deslindar a Rusia de todo atentado fuera de sus límites.

Winnie, esposa de Verloc, se escuda en el matrimonio que contrajo con él para cuidar de su hermano menor Stevie, quien es la única razón porque la mujer encuentra sentido a su vida.

Heat, oficial a cargo de las investigaciones para determinar el estado de las revueltas provocadas por los anarquistas, se mueve entre las reglas de su deber, aunque omite a los ladrones, pero no los actos terroristas. Es decir, se porta permisivo con las clases menos favorecidas pero protege a los opulentos, sin orientarse por uno u otro.

Ossipon, afiliado a la causa anarquista, al igual que el Profesor, son los dos miembros del grupo a cargo de las actitudes más virulentas y agresivas, a su manera, cada uno raya en el fanatismo.

Ahora, en la medida que El agente secreto es una reflexión acerca de la nulidad humana, de la falta de propósito en la existencia y cómo esto se ve reflejado en el contexto de una época que servirá de preámbulo al mismísimo Siglo XX, tématica, tratamiento e importancia tienen numerosos paralelismos con Watchmen, que no es de extrañar si se considera el interés de Alan Moore en la época victoriana, de donde proviene uno de sus trabajos más importantes, From Hell .

Entre sopa cuántica y nitroglicerina

Aunque la novela de Conrad es un verdadero caldo donde confluyen diversos personajes, el protagónico recae en Winnie Verloc, de la misma forma que el tirón hacia la conciencia corresponde a Laurie Jupiter.

Mientras Winnie vigila a su hermano Stevie, oficialmente incapaz de tomar decisiones propias en virtud de una discapacidad, Laurie tiene a su cargo el cuidado del hombre más poderoso de la Tierra, pues a través de su relación mantiene lazos con la humanidad, pese a su total desconexión con el mundo.

No obstante, Winnie no es feliz y sucumbe ante la seducción de otro hombre, Ossipon; mientras por su lado, Laurie se ve tentada por experimentar una vida real con el Búho Nocturno.

En Lugar de un Comediante, abierto representante de un extremismo irracional, bajo la guía de una supuesta causa, está el Profesor, por su carácter desmedido, incluso rabioso en términos de desdén y abyección hacia la humanidad.

Así como la madre de Winnie es el instrumento que conduce a su hija hacia los brazos de Verloc, pues desde su punto de vista constituye lo que debe ser un caballero —a quien le excede importancia—, la madre de Laurie es quien en la práctica empuja a su hija en dirección de la vida de superhéroes.

El lugar del agente Heat, quien es en realidad una forma bastante ambigüa de policía responsable, pero a la vez inocente, sin doble moral conducida con genuina malicia, su contraparte sería la compulsión obsesiva de Rorschach, la vocación desmedida por una forma de verdad.

Por último, el doble agente, Verloc. Presa de una necesidad basada en el más absurdo e imbécil de los planes posibles, Verloc representa la cúspide de la haraganería e incompetencia de que sea capaz concebir a un personaje. El resultado directo de sus maquinaciones consisten en la muerte de un inocente y un atentado que ni siquiera llega a consumarse lo más mínimo. El opuesto de ello sería el hipercerebral y eficiente Ozymandias, quien excede la medida de la realidad con un plan por igual inverosímil e inhumano.

Pero, ¿dónde queda el mérito de Alan Moore si gran parte de su trabajo tiene tanta semejanza con lo hecho por Conrad más de 60 años atrás de la publicación de Watchmen ?

Básicamente por algunos detalles: comic, ciencia ficción y otro invento de inicios del Siglo XX, la psicología.

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