¿Qué diablos tienen los orientales en la cabeza?

Y, después de un laaaargo rato… De vuelta.

Obama según Alex Ross

No está de más aprovechar el reposo —al menos por el momento— de la oleada de comics y superhéroes que, mes con mes, Hollywood parece empeñado recetarle al mundo por la fuerza —allí tienen a Obama, compartiendo páginas con el mundo de los superhéroes. Pero da la curiosa casualidad que Estados Unidos no es el único. En Oriente se las gastan casi igual, aunque con un punto de partida común: el año 2006.

Antes de esa fecha, Spider-Man triunfó en 2002 y 2004, pero bajo el entendimiento de que hasta la realización de Sam Raimi, las adaptaciones de comic no sólo se veían complicadas, sino prácticamente imposibles de emprender; pero con The Dark Knight, surgieron como posibilidad cinematográfica digna de ser tomada en cuenta en calidad de un trabajo artístico comprometido.

La gran ironía es que cada esfuerzo se concentró en personajes similares al Hombre-Araña, cada uno con resultados bastante exóticos.

Cicakman

Héroe Guarro

Uno de los primeros ejemplos, que oscila entre guarrez pura y la más genuina voluntad por hacer cine —elevada a niveles literalmente heroicos—, es Cicakman. Prácticamente igual que Spider-Man, salvo porque el protagonista en lugar de ser mordido por una araña, se ve contaminado por la mutación de un virus de gecko.

Entonces, el personaje adquiere la habilidad para trepar muros, fuerza sobrehumana, agilidad y… ¿cómo se transporta, si no tiene telarañas? ¡De a lengüita!

Es muy importante dejar claro que, al tratarse de una película malaya, cuya supervivencia económica está determinada por la producción industrial estadounidense, la misma regla aplica en casi todos los aspectos de la vida cultural. Malasia apenas tiene producción cinematográfica regional, la que hay es bastante modesta y con tropiezos; pensar en una superproducción que alcance el interés global se antoja casi imposible. Pero Cicakman lo logró: 47, 116 asistentes el primer día. Para el cierre de las exhibiciones alcanzó 6.7 millones de ringgits, la moneda local.

Y por si creyeron que es demasiado, desde el 12 de diciembre del 2008 hay segunda parte: Cicakman, Planet Hitam.

Mercury Man

Héroe Fallido

Casi al mismo tiempo que Cicakman, Mercury Man se presentó como la alternativa tailandesa para un superhéroe, pero no funcionó la mitad de bien que su contraparte malaya.

Con una premisa semejante al origen de Spider-Man, un bombero es acuchillado con un talismán, cuya capacidad consiste en pasar de sólido a líquido por acción de la voluntad, gracias al “fuego del alma”. Sin embargo, el objeto se incrusta en su cuerpo poco antes de perder la vida y su metabolismo entero se adapta, no sólo para revivir, sino para darle poderes sobrenaturales, literalmente.

Una de las quejas recurrentes tras el estreno de la cinta, consistió en tacharla de copia venida a menos de personajes extranjeros (léase, Spider-Man), sin la menor consideración a ritos, costumbres ni respeto por la cultura tailandesa. La primera fuente de apoyo, en este caso de la prensa local, no pasó de dar patadas a la cinta hasta aplastarla casi por completo. Después del trago amargo, la compañía productora debió reestructurarse con pérdidas muy fuertes.

Krrish

Héroe Hare Krishna

Este título está entre el sueño ácido de la más dura cosecha y una capacidad inusitada para fundir tanto géneros como temáticas.

En realidad, se trata de la segunda parte de Koi… Mil Gaya (2003), otro batiburrillo que mezcla E.T.: El extraterrestre ( E.T.: The Extra-Terrestrial , Spielberg, 1982), Indiana Jones y el Templo de la Perdición ( Indiana Jones and the Temple of Doom , Spielberg, 1984), Harry Potter y la piedra filosofal ( Harry Potter and the Sorcerer’s Stone, Columbus, 2001), Contacto ( Contact , Zemeckis, 1997) y Charly (Nelson, 1968).

El origen...

En Koi… Mil Gaya , Rohit (Hrithik Roshan) — el personaje principal— es un joven discapacitado quien hereda la investigación de su padre, cuyo trabajo consistió en enviar al espacio una señal codificada de la sílaba Om mediante radiotelescopios. Sin sospecharlo, una forma de inteligencia intercepta dicho código y acude al llamado, pero el contacto causa que por accidente muera el científico, además de provocar la discapacidad de Rohit, todavía en el vientre materno.

Cuando Rohit entra en contacto con la criatura, años después, no sólo renueva su condición física, al mismo tiempo incrementa su capacidad mental.

Al descubrirse que el origen de su transformación es extraterrestre, atrapan a la criatura y ahora está en manos de Rohit rescatar a su benefactor.

Muchísimo más elaborada que las cintas mencionadas, Koi… resultó ser un éxito de la India como no se sospechaba. Ello dio origen a su secuela: Krrish. En esta, Krshna (Hrithik Roshan), hereda los poderes y habilidades de su padre, salvo porque no se encuentra con él para actuar como su tutor, debido a que desaparece en un accidente.

Gracias a que desarrolla una relación con una joven periodista, se muda a la ciudad, justo donde comienzan sus aventuras.

Peeeero, ya que se trata de una producción Bollywood, con todos los hábitos que tienden a manejar en la India, es decir, supresión total del erotismo, a cambio de números musicales, no es de extrañar que, en caso de interesarles la cinta, se topen con momentos como el que sigue.

Muy en contraste con cintas de acción. Aunque tan efectiva, que ya se está rodando la segunda parte.

20 th Century Boys (2008)

Adaptación

Otra rareza sería 20 th Century Boys, ahora de Japón, más reciente y también una mescolanza como para dar dolores de cabeza, pero una obra maestra del manga en cuya producción se invirtieron 6 mil millones de dólares.

Con un argumento que combina elementos de Eso ( It, Wallace, 1990), Godzilla ( Gojira, Honda, 1954), 1984 ( Nineteen Eighty-Four, Radford 1984), Matrix ( The Matrix, Wachowski, 1999), La amenaza de Andromeda ( The Andromeda Strain, Wise, 1971), La naranja mecánica ( A Clockwork Orange, Kubrick, 1971), Oestelandia ( Westworld, Crichton, 1973) y mucho, mucho más, la adaptación está programada para ser una trilogía multimillonaria, quizás la más fiel emprendida hasta la fecha de un comic.

La historia es larguísima e hipercompleja, pues brinca del pasado al futuro mediante elipsis muy elaboradas, pero su narrativa cautiva de tal manera que, agradeciendo la fidelidad de la adaptación, se mantienen todos los elementos de su original en el manga, cosa que evita llevar un seguimiento del comic y que todos, incluidos los no aficionados, se interesen por igual.

A diferencia de “El señor de los anillos”, esta trilogía no planea estrenos de un año entre cada título; ya para el 2009 se cierra el ciclo con la tercera cinta, pero aquí queda el trailer de la segunda entrega.

El robot de la profecía

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