¿Quién vigila a los Watchmen? ¡Alan Moore! (III y última)

Pero, ¿qué clase de entorno puede ser?

El momento en que Moore escribe Watchmen, tiene todo menos buenas expectativas. El título es fiel testigo de su tiempo: guerra nuclear como peligro inminente, crisis política en los bloques social-comunista y capitalista; el nacimiento de la tecnología de cómputo, en calidad de alternativa para control, amenaza y dispositivo de poder; condiciones económicas cuestionables, insatisfacción social, así como un entorno moralmente ambigüo.

Pero lo que preocupa a Moore son dos cosas: pérdida de la inocencia y sublevación/corrupción del poder. Determinada calidad de vida para la que fantasía, honor, dignidad, voluntad, dejan de ser ideales vueltos nociones abstractas sin sostén ni propósito. Asimismo, una vez perdida la dimensión pacificadora de la imaginación, una condición constructiva pese al absurdo cotidiano, un estado de esperanza activa que lucha por sí misma sin importar el panorama, todo se sustituye por apetito desmedido de control, omisión del prójimo, al igual que desvanecimiento de toda frontera humana frente al derrotismo.

En otras palabras, que el individuo pierda todo punto de referencia, ante la capacidad aniquiladora del proceso civilizatorio en sí.

Pero no era una idea nueva entre los temas tratados por Alan Moore, a propósito de las preocupaciones del autor. De hecho, años antes de Watchmen, en 1982, desarrolló el planteamiento del “superhombrenietzcheano, desde la perspectiva del “superhéroe” de los cómics, todavía hoy consumada como LA narración definitiva en torno a la utopía de criaturas superiores al hombre, con atributos y cualidades semejantes a las de dioses: Marvelman/Miracleman, donde elaboró las consecuencias últimas de semejante estado de descomposición humana, consumada por la figura del superhombre.

El prólogo, basado en una de las aventuras del personaje original de los años 50, Moore lo trabajó de tal modo que sirviera como parteaguas para el desarrollo de todo el argumento: personas ordinarias soñando con un mundo maniqueísta, donde caos y orden pelean entre sí, aunque en la práctica tal premisa corresponde a otra cosa.

Es en el remate como se aprecia el genio de Moore. En lugar de un relato según la costumbre de la época —en apariencia, a donde se dirige—, el autor modificó el tono para pasar de un pretexto gratuito a una tesis escalofriante: ¿qué ocurriría si una sola de semejantes personas pudiese adquirir poderes como los mencionados? La mentalidad de un niño con el poder de una bomba atómica, incapaz de distinguir matices ni ligeras variaciones que marcan el acento en cuestiones de tipo afectivo.

Es decir, ¿qué pasaría si un individuo sin suficiente conciencia de sí mismo, se convirtiera en la cristalización perfecta de todos los aparatos de poder que se supone conforman una civilización? Esto es, en lugar de adquirir conciencia propia.

Hasta aquí, debe quedar claro el contraste entre Miracleman y Watchmen, a propósito de esta posibilidad: superhombre versus superhéroe. Sin embargo, en ambos casos está de por medio el planteamiento de una distopía/utopía, donde las dos variedades se manifiestan; asimismo, los distintos tratamientos que involucra cada una.

Miracleman

Despedida

Despedida

Monte Miracleman

Monte Miracleman

Final

Final

Watchmen

Manhattan, Laurie 01

Manhattan, Laurie 01

Manhattan-Laurie, 02

Manhattan, Laurie 02

Manhattan-Laurie, 03

Manhattan, Laurie 03

Así, una de las grandes quejas en torno a la obra, adaptada sin considerar los pequeños giros, las sutiliezas propias del trabajo que representó conjurar una de las piezas más elaboradas en la historia del comic, es el verdadero reclamo de Alan Moore, cuando muestra su malestar contra todo lo que involucre el cine y la forma en que se ha modificado su visión de las cosas.

Por un lado, mientras Miracleman representa una pieza magistral, es del pasado. Watchmen, simplemente por su construcción, es infinitamente más compleja desde una perspectiva literaria y de comic. Las únicas comparaciones que sostienen un parecido con la obra de Moore suelen ser El Quijote de la Mancha, cuando a la mitad de la obra es retomada por tres escritores más; Si una noche de invierno, un viajero, de Italo Calvino, con su incensante cambio de escenarios, personajes y capítulos, además de la obra de Borges. Aunque parezca exageración, no lo es.

Mucho después, esta necesidad de elevar el comic a estaturas por encima de la convención, así como transformar su visión personal de la literatura, llevaron a Moore en otra dirección, también muy cuestionada.

The Mindscape of Alan Moore

The Mindscape of Alan Moore

Lo curioso y único de esta declaración es que se rumoraba algo así, mucho tiempo antes de que DeZ Vylenz, realizador del documental, la captara de boca del mismo Moore. En suma, un trabajo muy valiente de ambos, a la vez que una declaración amplia y sincera como no las hay en abundancia por parte del autor, salvo en el documental Monsters, Maniacs and Moore (1987).

Faltan pocos meses para el estreno de la cinta, pero sólo como pretexto  para aproximarse a otra más de las narraciones que han llevado a tan singular escritor a la cúspide misma de la fama.

Reblog this post [with Zemanta]
Anuncios

3 comentarios to “¿Quién vigila a los Watchmen? ¡Alan Moore! (III y última)”

  1. Me alegra comprobar que alguien más intenta tomarse en serio la pregunta “¿Quién vigila a los vigilantes?” -pues, ¿qué es un chiste que no puede tomarse en serio?-. Coincido contigo, aunque con matices, en seguir la línea de lectura de Watchmen que conduce hasta Miracleman. En mi blog lecturasdewatchmen.blogspot.com estoy intentando desarrollar una interpretación de WATCHMEN en la que se contrastan algunas filosofías contemporáneas -incluida la de Nietzsche, claro- con las “figuras morales” -o postmorales- encarnadas en los personajes de la trama. La tesis de fondo que manejo es que, ni para Nietzsche ni para Moore, los superhéroes serían “aquél que consigue reponerse de la muerte de Dios”: por eso mismo, la trama de Watchmen sería una “fenomenología de la figura superheroica” en la que ésta acaba revelada como algo muy distinto a lo que juega a mostrar el género de ficción de superhéroes -algo que se acerca más al destino del náufrago de Relatos del Navío Negro.
    Si tienes interés en desarrollar estas cuestiones o discutirlas, no dudes en ponerte en contacto conmigo.

    Un saludo,
    Joaquín

    Me gusta

    • Gracias por el comentario, Joaquín.
      Pero he de aclarar que el propósito de las tres entradas, justo cuando estaba escribiendo la segunda, me pareció poco plausible —más bien, bastante mediocre— entrarle a la eterna competencia de los blogs: ver quién es el que escribe la entrada más novedosa en el menor tiempo. Es decir, repetir lo “maravilloso y extraordinario que es Alan Moore”, sólo porque escribió Watchmen, en lugar de señalar su importancia en el conjunto de una obra, además de no tratarlo como el autor que es.
      El artículo original era bastante extenso e incluía más elementos de Miracleman, entre ellos la batalla contra Kid Miracleman y la destrucción de Londres, para subrayar el tono distópico del título.
      No se trata aquí de un mero productor de comics. De hecho es el verdadero motivo porque incluí elementos de Miracleman, tratándose de un título muy poco mencionado afuera del ámbito de los lectores de comics, me parece es uno de los mejores ejemplos para abordar la evolución del corpus de sus propuestas. En tercer lugar quedaría Prometea.
      Me resulta bastante interesante la propuesta para una “fenomenología del superhéroe”, pero desde mi punto de vista creo que sería más bien teleología. No sé.
      Leí tu blog, pero me costó un poco de trabajo seguirlo. El diseño me complicó seguir tantas líneas de texto sin suficiente descanso para la vista, aunque la idea y seguimiento está bastante más logrado de lo que hubiese esperado.
      Ahora, yo te propongo algo. El sistema de publicación que uso es WordPress. Me permite ingresar colaboradores y cuentas a mi libre albedrío; si gustas, podría abrirte una cuenta para trasladar tus textos y de esa manera tendrías dos portales desde donde ser leído, así como yo tendría oportunidad para incrementar los contenidos de Reloj Makech.
      En fin, saludos y gracias por escribir.

      Me gusta

  2. ¡Oh! Espero que las líneas que escribo ahora no estén llegando muy tarde. Sólo quería agradecerte tu respuesta y tu ofrecimiento. Dado que en la actualidad me encuentro enredado en la redacción de un trabajo académico que he de defender a lo largo de este curso, no dispongo del tiempo necesario para fungir como colaborador de tu cuaderno. Preparar para su publicación los materiales que van apareciendo en “Lecturas de Watchmen” me lleva un tiempo que debería estar ya dedicando a ese otro trabajo. Cuando lo estimes oportuno, toma de esa página los pasajes que te interesen. Sé que no está resultando fácil orientarse entre las líneas de esas entradas -pues no se sabe cuándo estoy limitándome a exponer algo ya dicho por Moore y cuándo intento distanciarme de sus posiciones-, pero prometo que, si tengo oportunidad de “cerrar el ciclo” con un buen cierre, el conjunto de los problemas examinados servirá para proponer una sencilla “ruta por el laberinto” -con o sin éxito. Ahora mismo reanudo mi nudo gordiano.
    ¡Saludos!

    Me gusta

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: