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Bernard Quatermass: el invento del monstruo universal

Posted in Autores, BBC, Bernard Quatermass, Ciencia Ficción, Cine, Nigel Kneale, Quatermass Experiment, TV with tags , , on junio 28, 2008 by deepfocusmagazine

Las dos caras de Quatermass

Bernard Quatermass: Reginald Tate (1953) y Jason Flemyng (2005)

Gran Bretaña se ha distinguido por crear verdaderas leyendas de la ciencia ficción, tanto televisiva como cinematográfica; sin embargo, estas dieron comienzo tras The Quatermass Experiment (1953), quizás la más influyente de todas, pues a partir de las características establecidas en Quatermass Experiment —al igual que adaptaciones para cine, series subsecuentes a la original y un remake de la misma—, nació una vertiente de ciencia ficción cuyo estilo no sólo es emblemático y representativo de Inglaterra, sino toda una filosofía respecto a cómo abordar el género.

De hecho, los hallazgos e ingenio narrativo de Nigel Kneale (1922-2006), creador del personaje —así como otras obras maestras de las que se hablará después—, aunque no son del todo conocidos en América Latina, siguen trascendiendo y retomándose de este genial guionista, algunas veces con todo descaro, sin el menor afán de maquillar su influencia, pero por igual ignorando todo crédito ni hablar de él.

En los incios de su carrera

Thomas Nigel Kneale (en el set de Quatermass II, con los planos del cohete tras él)

Tan sólo para señalar la importancia de este autor, de la serie Quatermass se desprenden e inspiran  Muertos vivientes/La invasión de los usurpadores de cuerpos ( Invasion of the Body Snatchers, Don siegel, 1956), 2001: Una odisea espacial ( 2001: A Space Odyssey, Stanley Kubrick, 1968), Alien, el octavo pasajero ( Alien, Ridley Scott, 1979), Aliens (James Cameron, 1986), Doctor Who (1963-…), entre otras.

Aun más extraño, el medio en que prosperó Kneale, contrario a lo que dicta la historia de los medios masivos, fue la televisión, no el cine, restringiendo su fama a un fenómeno local, más que global, como también se verá en otro momento.

La narración en seis capítulos de Quatermass Experiment partió de la siguiente premisa: tres astronautas coordinados por el profesor Bernard Quatermass (Reginald Tate), son enviados al espacio de acuerdo con un programa cuyo propósito es participar en la carrera para conquistar la luna. Patrocinado por la Corona Británica, Quatermass desarrolla un prototipo que ignora cómo se desempeñará en la práctica, sin importar cuan profesionales son él y su equipo de científicos.

Así, los viajeros son lanzados al espacio, pero se pierde toda comunicación con ellos durante 57 horas debido a una falla en el diseño, resultando en un regreso de emergencia por la fuerza. De vuelta en la Tierra, sólo está Victor Carroon (Duncan Lamont) a bordo de la nave, sin más rastros de los otros dos que sus trajes vacíos. Tras examinar al sobreviviente, su fisiología y metabolismo presentan rasgos absurdos para lo que se considera un adulto normal, además de hablar alemán, sin ser su idioma nativo ni haberlo practicado en la vida.

I) El Caldero seminal

En la línea de muchas historias de ciencia ficción abordadas en la década de los 50, había un viaje al espacio, un científico, su equipo de ayudantes, el infaltable periodista, un enigma surgido más allá de la Tierra, policías, —menos frecuentes aunque también— políticos de altos vuelos… Hasta allí, todo habría sido de lo más ordinario, salvo por su escritor, quien tuvo la iniciativa de transformar la ciencia ficción en un género dramático, mediante metáforas alusivas a los años de la Segunda Guerra Mundial.

El antecedente de Welles con la narración radiada de La guerra de los mundos había dejado claro que sin importar ingenuidad ni desinformación, entre los radioescuchas de aquél entonces había vagas nociones de ciencia y tecnología más allá del ámbito casero, entre las que figuraban ingeniería para vuelos teledirigidos, armas avanzadas, políticas inestables… sumadas a las inquietudes del mundo real. Tal y cómo aparecieron interrelacionadas, evidenciaron también, más allá de la penetración mediática, que los parámetros para escribir y narrar una historia habían cambiado de manera radical.

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